MaríaLeal
Poeta recién llegado
SUFRES MADRE, EN SILENCIO
Escucho a la gente quejarse día a día
De los males que le acontecen
Te miro a ti, dulce madre
Quieta, tranquila, callada, silenciosa.
Sí que sufres… pero en silencio.
Ofreces tus dolores al Señor,
Nos escuchas, nos comprendes,
Nos enseñas con tu vida.
Sé que cada día es más difícil para ti vivirlo,
Sacas el valor, la fortaleza
De tu alma forjada por el sacrificio,
Madre buena, madre santa!
Ni una queja, ni un grito, ni un lamento
Se oye de tus labios.
Has moldeado tu espíritu
Con oración y entrega.
Cómo debemos aprender con tu ejemplo de vida
Sufres con paciencia, con valentía, con humildad.
Dios te bendiga, Mamá querida!
Tu vida es una ofrenda a Dios.
Escucho a la gente quejarse día a día
De los males que le acontecen
Te miro a ti, dulce madre
Quieta, tranquila, callada, silenciosa.
Sí que sufres… pero en silencio.
Ofreces tus dolores al Señor,
Nos escuchas, nos comprendes,
Nos enseñas con tu vida.
Sé que cada día es más difícil para ti vivirlo,
Sacas el valor, la fortaleza
De tu alma forjada por el sacrificio,
Madre buena, madre santa!
Ni una queja, ni un grito, ni un lamento
Se oye de tus labios.
Has moldeado tu espíritu
Con oración y entrega.
Cómo debemos aprender con tu ejemplo de vida
Sufres con paciencia, con valentía, con humildad.
Dios te bendiga, Mamá querida!
Tu vida es una ofrenda a Dios.