Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Me despierto en el cielo de tus sueños sin germinar
arrullado por el canto de tus labios sin aliento,
me nombras en el ruego y la suplica de amar.
Desborda mi gratitud por todo lo que siento.
Tengo la noche y tus palabras para la oración
la mañana para agradecer y tu fe para creer,
tengo en el sueño dibujado un corazón.
Y una esperanza divina que me hace querer.
Tu cabellera derramada
la almohada guardando tus recuerdos,
como olvidarte mi amada.
Si mis sueños son por los dos.
Tus manos a las mías desperezan
han trasmitido sus líneas de lectura gitana,
las levantan en victorias, aunque nunca venzan.
Y persignan mi oración de cada mañana.
Embriagas mis lunas y distraes mi lucero
con el licor de tus besos y promesas,
he bebido tus caricias y tus te quiero.
De un sorbo como cuando me besas.
Sueños de una noche de primavera
margarita jamás deshojada,
mañana fresca y eterna.
¿Cómo más podría llamarte, amada.?
La sombra a la montaña ha dormido
y ha guardado el eco de su voz que truena,
nadie habla más fuerte ni aún dolido.
Como cuando tus palabras despiertan y el verso suena.
Tu mirada ha capturado el brillo de las estrellas
déjame retratarme en tu mirar,
quedarme enmarcado como en el cielo, ellas.
Yo frente a ti, encallado como el faro junto al mar.
arrullado por el canto de tus labios sin aliento,
me nombras en el ruego y la suplica de amar.
Desborda mi gratitud por todo lo que siento.
Tengo la noche y tus palabras para la oración
la mañana para agradecer y tu fe para creer,
tengo en el sueño dibujado un corazón.
Y una esperanza divina que me hace querer.
Tu cabellera derramada
la almohada guardando tus recuerdos,
como olvidarte mi amada.
Si mis sueños son por los dos.
Tus manos a las mías desperezan
han trasmitido sus líneas de lectura gitana,
las levantan en victorias, aunque nunca venzan.
Y persignan mi oración de cada mañana.
Embriagas mis lunas y distraes mi lucero
con el licor de tus besos y promesas,
he bebido tus caricias y tus te quiero.
De un sorbo como cuando me besas.
Sueños de una noche de primavera
margarita jamás deshojada,
mañana fresca y eterna.
¿Cómo más podría llamarte, amada.?
La sombra a la montaña ha dormido
y ha guardado el eco de su voz que truena,
nadie habla más fuerte ni aún dolido.
Como cuando tus palabras despiertan y el verso suena.
Tu mirada ha capturado el brillo de las estrellas
déjame retratarme en tu mirar,
quedarme enmarcado como en el cielo, ellas.
Yo frente a ti, encallado como el faro junto al mar.
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