Gustavo Pertierra
Poeta asiduo al portal
Eres el sol que llega a mi ventana,
la luz de la tibieza matutina,
el agua clara, fresca y repentina,
la brasa que me quema y me desgrana,
la pasión que en mi cuerpo se devana,
el filo interminable de una espina.
La ola blanca, de espuma y sal marina
que baña al corazón cada mañana.
Eres la gota asidua que me horada,
el retoñar de cada primavera,
una espada mortal y su estocada,
el cielo inmaculado donde impera
tu risa de mujer enamorada
y el amparo que pido cuando muera.
la luz de la tibieza matutina,
el agua clara, fresca y repentina,
la brasa que me quema y me desgrana,
la pasión que en mi cuerpo se devana,
el filo interminable de una espina.
La ola blanca, de espuma y sal marina
que baña al corazón cada mañana.
Eres la gota asidua que me horada,
el retoñar de cada primavera,
una espada mortal y su estocada,
el cielo inmaculado donde impera
tu risa de mujer enamorada
y el amparo que pido cuando muera.
Última edición: