Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Huboun antes de los cuadrados polos y las doradas chaquetas.
Fueel tiempo de los cerrados silencios donde los Ándes parecien inmóviles y labarrera del cobre Boliviano una frontera de minerales disputados/
Delenfrentado Rosario natal a la oxigenadaCórdoba del aire puro
iniciósu viaje de incógnita aventura moto ciclada, retornó luego a sus membranas ygasas de alimento
dondeel tejido fuerte de su emolumento
locatapultó con el vigor de la roca incaica al mundo/
Elúnico Ernesto nítido iba desenmascarando la vergüenza planetaria,
elantifaz del hombre no hizo mínimo obstáculo de rodilla doblegada.
Mientras...La selva mimetizaba su oscura barba,
delsur Patagónico a los colosales imperios iniciaba el fuego del habano y el ron encendido iluminaba su caminodestinatario/
Lahistoria iba registrando su épica en infatigables papeles.
Latierra abría su párpado de vista fecunda, mirando sus ojos de condena y la feroz boina rebelde de mano curativa/
Fuela arcilla para el compadre y su sangre ferrosa derrotó al enemigo/
Cuandode la Cubaaislada bajó sus ideales de regreso
emergióel púrpura su suero gallardo que derrotó al tiempo de la maquinaria/
Suoído se hizo vista de memoria del Sur Austral al Afganistán donde
lospoderosos doblaron sus monedas de derrota/
Amaneciósu tacto en la rosa salvaje dormida e impregnó sus colores de única lengua/
Elarbusto sorbió la potencia del acero y la harina expulso su dejache/
Anduvesu tierra de exquisito sentido con la blanca bandera de las uniones
compartiendola luz nívea rondando sus ojos de futuro/
Delvientre de la isla descendió como un Che y la historia narra todos losidiomas en su palabra entre la espesa selva indomable del eterno Ernesto.
Elsicario imperial que jaló el gatillo se encarceló en las torres salvajes de unapenínsula/ Condenado mortal que llevó su palabra en la memoria insana con elpeso de sus últimas palabras dignas del tormento, fue un servil que el Chédescono/Cia/
Elaleve supo que no disparó a un cuerpo
sinoal orgullo de la raza humana centrada en un hombre.
Mundialpatrimonio.
Pequeñaesfera de riqueza,
enuna paradójica Argentina rica y enflaquecida/
Irrepetible Che/ A tumemoria aun viva.
Este escrito noconlleva ningún tinte ni partidismo político.
Todos los derechos reservadosen Safe Creative
Fueel tiempo de los cerrados silencios donde los Ándes parecien inmóviles y labarrera del cobre Boliviano una frontera de minerales disputados/
Delenfrentado Rosario natal a la oxigenadaCórdoba del aire puro
iniciósu viaje de incógnita aventura moto ciclada, retornó luego a sus membranas ygasas de alimento
dondeel tejido fuerte de su emolumento
locatapultó con el vigor de la roca incaica al mundo/
Elúnico Ernesto nítido iba desenmascarando la vergüenza planetaria,
elantifaz del hombre no hizo mínimo obstáculo de rodilla doblegada.
Mientras...La selva mimetizaba su oscura barba,
delsur Patagónico a los colosales imperios iniciaba el fuego del habano y el ron encendido iluminaba su caminodestinatario/
Lahistoria iba registrando su épica en infatigables papeles.
Latierra abría su párpado de vista fecunda, mirando sus ojos de condena y la feroz boina rebelde de mano curativa/
Fuela arcilla para el compadre y su sangre ferrosa derrotó al enemigo/
Cuandode la Cubaaislada bajó sus ideales de regreso
emergióel púrpura su suero gallardo que derrotó al tiempo de la maquinaria/
Suoído se hizo vista de memoria del Sur Austral al Afganistán donde
lospoderosos doblaron sus monedas de derrota/
Amaneciósu tacto en la rosa salvaje dormida e impregnó sus colores de única lengua/
Elarbusto sorbió la potencia del acero y la harina expulso su dejache/
Anduvesu tierra de exquisito sentido con la blanca bandera de las uniones
compartiendola luz nívea rondando sus ojos de futuro/
Delvientre de la isla descendió como un Che y la historia narra todos losidiomas en su palabra entre la espesa selva indomable del eterno Ernesto.
Elsicario imperial que jaló el gatillo se encarceló en las torres salvajes de unapenínsula/ Condenado mortal que llevó su palabra en la memoria insana con elpeso de sus últimas palabras dignas del tormento, fue un servil que el Chédescono/Cia/
Elaleve supo que no disparó a un cuerpo
sinoal orgullo de la raza humana centrada en un hombre.
Mundialpatrimonio.
Pequeñaesfera de riqueza,
enuna paradójica Argentina rica y enflaquecida/
Irrepetible Che/ A tumemoria aun viva.
Este escrito noconlleva ningún tinte ni partidismo político.
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