jmacgar
Poeta veterano en el portal
Es bandera de lino tu faldón
(o cómo destrozar, con humor, unas octavas gongorinas de Miguel Hernández*)
Es bandera de lino tu faldón
que muerde el aire, pícaro colmillo,
y deja ver tus muslos. Con razón
se inflama de pasión mi calzoncillo.
Cualquiera sea el tipo de algodón
del underwear que lleve, mi martillo
de Thor querrá salir seguro afuera,
cual sierpe, no columba, de chistera.
Ella surge vivaz y sandunguera
llevando de presente, en su colmillo,
la poma del Edén que le ofreciera,
de atractivo color verde-amarillo,
a la desnuda fémina que fuera
la primera enredada en el tobillo.
¡Mujer!, al ver al aire tu faldón
se me sale…del pecho el corazón.
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Franz von Stuck: Adan y Eva
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*Nota aclaratoria:
Estas octavas gongorinas de Miguel Hernández que reproduzco a continuación y que hallé en la página 88 de su Obra Poética Completa, editada por Alianza Editorial, edición de 1982, fueron las que me inspiraron estas mías.
Lo más que me sorprendió de ellas es el uso del término “calzoncillo” (teóricamente tan poco poético) en el cuarto verso y eso me llevó a remedarlo con la particularidad de que las mías están enlazadas por la rima final de una y la del comienzo de la otra en donde, además , se van repitiendo las rimas como en espejo.
Dos octavas gongorinas de Miguel Hernández:
Blanco el viento, y al sol, mueve su prora
donde apoya la leche su colmillo:
la blancura sirena y ascensora
de medio abajo, a veces, calzoncillo.
Verdura de tu parte más cantora
faldón del mar, sin sal, sin estribillo,
abrazo de almidón de tu cintura,
baja, para ascender, lámpara impura.
El turquesa limón, verde vecino,
abril que corre y muestra sus faldones
desemboca en la siembra de tu lino
si su horizonte aquí son pulsaciones.
Anda, cojo a compás, cuervo marino
con el vuelo apoyado en sus canciones,
el sembrado transeúnte de la espiga,
lastre de tu regreso, de tu liga.
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