Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces resistir me vuelve anciano,
tan viejo que me voy como perdido;
distante se me esconde el recorrido
y el rastro en el camino se hace vano.
Extraño no me tomo de la mano
y vivo dentro de un desconocido;
la vida me sorprende desnutrido
con hambre de ser más, más ser humano.
Me agito en el tronar de mis dolores
que rudos no abandonan mis cintura
haciéndose malditos portadores
de noches donde no hay ni luz oscura,
de tardes degustando sinsabores,
de días sucumbiendo a la locura.
tan viejo que me voy como perdido;
distante se me esconde el recorrido
y el rastro en el camino se hace vano.
Extraño no me tomo de la mano
y vivo dentro de un desconocido;
la vida me sorprende desnutrido
con hambre de ser más, más ser humano.
Me agito en el tronar de mis dolores
que rudos no abandonan mis cintura
haciéndose malditos portadores
de noches donde no hay ni luz oscura,
de tardes degustando sinsabores,
de días sucumbiendo a la locura.