La tarde se descolgaba
de los barrancos del cielo,
como no queriendo irse
bajo un paisaje bermejo.
Solo y triste, triste y solo
como rumiando el silencio,
solo el viento acompañaba
las penas de un pobre viejo...
"-Dolor y angustia, la pucha
tan solo me ha dao el tiempo.
Yo que he criao siete cachorros
y hace tanto ni los veo,
sabràn que los necesito?
si lo supieran, no creo,
que habiendo estado tan cerca,
pa ellos fuera tan lejos.
Què va' cer, ansì es la vida
aunque uno se estè muriendo
se hacen mañas y caprichos,
las penas de un pobre viejo.
Si habrè velao madrugadas,
pa mantener el brasero
si me habrè pasado noches
calafateando con cuero,
pa atajarle los cuchillos
de los frìos, al invierno.
Me acuerdo cuando una tarde
le confiè el alma a mi overo,
espantando a rebencazos
la muerte, corriendo al pueblo,
me volvì con el gurì
llorando a mi flete muerto.
Pero apretando la vida,
que me acariciaba el pecho.
No...si no echo nada en cara,
la vida no tiene precio
aunque siempre valgan menos,
las penas de un pobre viejo.
La Juana...se me ha perdido,
se me doblaba tosiendo.
Ella que era una tacuara
pa aguantar soles y vientos.
Se juè, sin pedirme nada
¡ si ni habìa pa rimedios !
ni hablar de tocar la plata
que mandàbamos pal pueblo,
pa pagarle los estudios
al màs chico y al del medio.
Màs que va' cer, es la vida
quizàs me cobije el cielo
ya que ni tengo la suerte
de que me llamen abuelo...
Ellos...se han casado todos,
tienen mujeres y suegros
que habràn de correr mi suerte
entre remates y pleitos.
Que va' cer, ansì es la vida
parece tan caro el tiempo,
que nadie quiere gastarlo
¿quièn va a invertir en un viejo?.
Cuanto que te extraño Juana,
se ha hecho tan crudo el invierno.
Que si no vienen los hijos
tar solo y muerto...es lo mesmo.-"
Marino Fabianesi
de los barrancos del cielo,
como no queriendo irse
bajo un paisaje bermejo.
Solo y triste, triste y solo
como rumiando el silencio,
solo el viento acompañaba
las penas de un pobre viejo...
"-Dolor y angustia, la pucha
tan solo me ha dao el tiempo.
Yo que he criao siete cachorros
y hace tanto ni los veo,
sabràn que los necesito?
si lo supieran, no creo,
que habiendo estado tan cerca,
pa ellos fuera tan lejos.
Què va' cer, ansì es la vida
aunque uno se estè muriendo
se hacen mañas y caprichos,
las penas de un pobre viejo.
Si habrè velao madrugadas,
pa mantener el brasero
si me habrè pasado noches
calafateando con cuero,
pa atajarle los cuchillos
de los frìos, al invierno.
Me acuerdo cuando una tarde
le confiè el alma a mi overo,
espantando a rebencazos
la muerte, corriendo al pueblo,
me volvì con el gurì
llorando a mi flete muerto.
Pero apretando la vida,
que me acariciaba el pecho.
No...si no echo nada en cara,
la vida no tiene precio
aunque siempre valgan menos,
las penas de un pobre viejo.
La Juana...se me ha perdido,
se me doblaba tosiendo.
Ella que era una tacuara
pa aguantar soles y vientos.
Se juè, sin pedirme nada
¡ si ni habìa pa rimedios !
ni hablar de tocar la plata
que mandàbamos pal pueblo,
pa pagarle los estudios
al màs chico y al del medio.
Màs que va' cer, es la vida
quizàs me cobije el cielo
ya que ni tengo la suerte
de que me llamen abuelo...
Ellos...se han casado todos,
tienen mujeres y suegros
que habràn de correr mi suerte
entre remates y pleitos.
Que va' cer, ansì es la vida
parece tan caro el tiempo,
que nadie quiere gastarlo
¿quièn va a invertir en un viejo?.
Cuanto que te extraño Juana,
se ha hecho tan crudo el invierno.
Que si no vienen los hijos
tar solo y muerto...es lo mesmo.-"
Marino Fabianesi
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