Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una flor, como novia solitaria,
asomó de la tierra, casi yerta,
igual que si ella fuera niña muerta,
me embargo de una pena funeraria.
Su inefable perfume de bohemia,
me pone triste, un yaraví, le canta,
un pájaro en temblor a mi alma espanta,
su faz de tulipán en fría anemia.
El ábrego, sus pétalos, en trono,
le briza y un rocío de abadía
le humedece en su lívido abandono.
En hondo cáliz, la nostalgia zumba.
Es mi novia: ¡La flor melancolía!
Qué sembrara mi amor, ¡Allí en tu tumba!
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