ropittella
Poeta veterana en el Portal
A veces creo que ellas me persiguen
-aparecen en todas las imágenes-
barcas abandonadas a su suerte,
reliquias de un pasado que navega
por la íntima deriva de los sueños.
Largas etapas kármicas incumplen
su final, obedecen a caprichos
de libres albedríos, en la fragua
del reloj que jamás se detendrá.
En los espejos de agua azul se observan
los cielos azules, todo es un manto.
Este pueblo de blanco se ha vestido,
aquí no existen sombras ni palabras
que anuncien estaciones terminales,
nadie llega ni parte de la isla.
El campanario mudo allá a lo lejos,
respetuoso testigo de mi pena,
que es una barca sola, sola y quieta.