Amor, tranquila, no te pido nada.
Sólo quiero que entiendas una cosa.
Así que no te sientas presionada.
Prefiero ver en su jardín tu rosa.
Eres la bella senda iluminada.
Callado sol y lluvia escandalosa.
Palabra dulce, voz enajenada
con el encanto digno de una diosa.
Con todo lo que sueño no soñé
el materializar un mundo alterno
por mísero accidente ni traspié,
mudar tu abrazo tibio por mi invierno.
Tampoco en una plática insinué
cambiar tu paraíso por mi infierno.
Última edición: