Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es parte de mi piel tu piel herida
y el goce de tu voz... la Voz hallada,
aquella que me da su luz callada
si presto la atención a ti debida.
Es parte de mi ser tu propia Vida,
-el Verbo que remansa mi ensenada-,
la dicha que florece enamorada
si dado me hago tuyo sin medida.
Te llevo y te disfrazas de sextante
marcando la Polar y el buen camino,
librándome del mal mortificante.
Te llevo donde llevo al Dios Destino,
luchando con denuedo apabullante
por dar eternidad a este mezquino.
y el goce de tu voz... la Voz hallada,
aquella que me da su luz callada
si presto la atención a ti debida.
Es parte de mi ser tu propia Vida,
-el Verbo que remansa mi ensenada-,
la dicha que florece enamorada
si dado me hago tuyo sin medida.
Te llevo y te disfrazas de sextante
marcando la Polar y el buen camino,
librándome del mal mortificante.
Te llevo donde llevo al Dios Destino,
luchando con denuedo apabullante
por dar eternidad a este mezquino.