Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
<span style="margin: 0px; padding: 0px; font-family: 'book antiqua', palatino; font-size: small; color: rgb(128, 0, 128);">[video=youtube;ZCWwX2B405U]http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ZCWwX2B405U[/video]
Quisiera transpirar cristales de palabras,
gotas en garras que rayen el cielo,
que mis prendas descepen
lo mudo que soy en e telar de esta vida,
y callar con el hilo,
y el color,
pero humedecerte de lo que no vas a escuchar
de mis cuerdas ahorcadas
con nudos de maromas en navíos
a punto de naufragar.
Cuando un barco toca el lecho
donde empieza su equilibrio
y descubre la tierra al besarla,
su ancla se desconcierta,
sus oxidadas lagrimas no tienen sentido
al confundirse con el agua,
la muchedumbre
cabalgando en oxigeno lleva el éxodo
de hierros sin razón de ser rígidos,
ya no necesitan frenar al destino
y atravesar al tiempo,
la impotencia
llenan sus pulmones compactos,
entonces el agua es la misma bala
que mata dos veces al mismo tiempo
y en el mismo lugar.
Entonces
en la agónica mirada a esos corales,
surge un deseo…
“Como quisiera que me salves,
que tu pecho escamotee mis latidos
haciendo que mi horizonte
no tenga curvas.
Descansar en la galera de tu sonrisa,
ser dócil para tu acto de amor,
sentir la magia de tus yemas
calmar esas necesarias caricias
y que no me asuste el telón
del escenario que alguna vez caerá.
Libérame con tu voz de esos pájaros
que leudan escarnio
en la masa simple que vuela
en un avión de papel,
pero con dientes venenosos
que dentellean hasta herir con el simple hecho
de ser quienes son,
pues no se animan a matar de frente,
prefieren la cerbatana refregada
con veneno de la tinta,
para creer que viven en las alas de un suvenir.
Tu no eres así, eres poesía
y muchas cosa importantes que no se valoran,
eres la cuerda de mi admiración,
pero también el segundo
que me salva de la persona que soy,
eres mi represa que contiene del otro lado
y da a cuenta gotas
una inminente inundación de error.
Es por eso princesita
que tu hídrica voz sin querer salva mi alma
de la sed
de un desierto sin razón,
la duna donde se extiende tu palma
es el oasis donde crecen
mis flores verdes del perdón,
entonces se siembra tu voz y late en ti mi corazón.
Y otra vez puedo descansar
sin rezar a ningún santo,
mas que a Dios y a su secreto.
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