Es tan corto el amor
Tierra exuberante y rumor de mar,
pies descalzos en la sal de tu orilla;
muy lejano de esas flores calientes
Visten violetas tus besos virtuales.
Espigas salvajes del pan secreto,
te debo la dulzura de tu harina
y una herida miel bendita celeste;
en umbral de sombrío otoño estático.
Edecanes te alaban con geranios,
que suavizan el frío rencor lírico
y azafatas con zapatos cristal,
coronan aquel vuelo de cuchillos.
Un intruso arrogante serafín,
se aleja con su morral literario.
Ramiro Deladanza
Nota: mi poema lleva como título parte de un verso del poema 20 de Pablo Neruda
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