minott
Poeta asiduo al portal
Es tu canto el silencio de los dioses.
Y veo entre tu rostro de mujer
Y tu cárcel de crespas pestañas,
Que encierran tus pupilas de cristales
Castañas de diamantes dibujadas.
Y concentro entonces en tu mirada
Tiritante el señuelo de mis ojos,
Al vaivén del reloj de tu belleza
De las horas del beso que te di.
Y mezo en tus orejas de metales
Tu cabello de tiritas cobijada
Como bendita el pelo de las aves
Dibujan alas al viento galopante.
Y te dejo constelada entre tu boca,
Tan callada en tu cuerpo desbordante,
Tan sensible como lágrima que llama
Sus aguas desde el eco del dolor.
Pero tu silencio acosa solitario,
La transparente piel de labios
De pañuelos blancos de hojarasca
Que te aman misteriosa desde atrás
Y veo entre tu rostro de mujer
Y tu cárcel de crespas pestañas,
Que encierran tus pupilas de cristales
Castañas de diamantes dibujadas.
Y concentro entonces en tu mirada
Tiritante el señuelo de mis ojos,
Al vaivén del reloj de tu belleza
De las horas del beso que te di.
Y mezo en tus orejas de metales
Tu cabello de tiritas cobijada
Como bendita el pelo de las aves
Dibujan alas al viento galopante.
Y te dejo constelada entre tu boca,
Tan callada en tu cuerpo desbordante,
Tan sensible como lágrima que llama
Sus aguas desde el eco del dolor.
Pero tu silencio acosa solitario,
La transparente piel de labios
De pañuelos blancos de hojarasca
Que te aman misteriosa desde atrás