isaac newton
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es, como la luna trata al amargo, sin
ruedas que paren en un verso finito
acabando de llorar el trato de tu nombre
se hace fuerte cual otro niño valiente.
Acabando la luna se va al otoño sin
distinción de ser aviso sobre esa cara
prominente, que absorbe la fiereza de
otro niño abandonado que viene en el pesebre.
Sus mundos se hacen cortos, hemos visto
al pobre, al bien amado, más corriente
regresa al nido el pájaro y su sombra, que
sin mirar aquel ruido es joven y lo expulsa.
De día a calor el ojo parece blando, acariciando
las vertebras del buen amor, expulsado de aquel
vientre que rompe con las ventanas, mirando
aquel pudor que se hacía corriente y caía.
ruedas que paren en un verso finito
acabando de llorar el trato de tu nombre
se hace fuerte cual otro niño valiente.
Acabando la luna se va al otoño sin
distinción de ser aviso sobre esa cara
prominente, que absorbe la fiereza de
otro niño abandonado que viene en el pesebre.
Sus mundos se hacen cortos, hemos visto
al pobre, al bien amado, más corriente
regresa al nido el pájaro y su sombra, que
sin mirar aquel ruido es joven y lo expulsa.
De día a calor el ojo parece blando, acariciando
las vertebras del buen amor, expulsado de aquel
vientre que rompe con las ventanas, mirando
aquel pudor que se hacía corriente y caía.