prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esa mañana salí
sin más propósito que entrevistar la nieve
sobre asuntos cardíacos
y te encontré, mujer.
Estabas en una de esas calles
que a uno siempre se le olvida el nombre,
con pájaros pegados a las heridas.
Sonreí
pensando que hasta era una idea genial
eso de llenarse la casa de jaulas
e ir de tienda en tienda
para buscar algo muy a la moda
y muy caro, que nadie pueda comprar
porque es allí donde ellos hacen nido,
en sus bolsillos.
Conversamos un rato, nos fuimos cada uno por su lado.
A veces miro esos modelos de goma
vestidos de Versace en los escaparates,
sonrientes, como si supieran
que hay cigüeñas dispuestas
a estallar contra las ventanas
para que nuestro encuentro
abandone estos versos ficticios
sin saber si soy yo quien los escribe para que tú los leas
o al revés.
sin más propósito que entrevistar la nieve
sobre asuntos cardíacos
y te encontré, mujer.
Estabas en una de esas calles
que a uno siempre se le olvida el nombre,
con pájaros pegados a las heridas.
Sonreí
pensando que hasta era una idea genial
eso de llenarse la casa de jaulas
e ir de tienda en tienda
para buscar algo muy a la moda
y muy caro, que nadie pueda comprar
porque es allí donde ellos hacen nido,
en sus bolsillos.
Conversamos un rato, nos fuimos cada uno por su lado.
A veces miro esos modelos de goma
vestidos de Versace en los escaparates,
sonrientes, como si supieran
que hay cigüeñas dispuestas
a estallar contra las ventanas
para que nuestro encuentro
abandone estos versos ficticios
sin saber si soy yo quien los escribe para que tú los leas
o al revés.