Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
No puedo oír tu voz,
pero tu mirada puede devorarme,
furtiva,
distante espada
conquistando todo en mi,
los muros que transparentes
solo son ladrillos de cristales,
me hacen arrodillar sin poder
tocarte.
Se me borra el horizonte
solo tengo esos domos de miel soñados,
haciendo cabriolear el equilibrio
de mis latidos.
Soy, planeta olvidado y eres luna llena de estrellas
danzando la luz de tus pigmentos.
Esas esferas atrapando mis sueños,
muero por oír tu voz,
déjame atravesar lo que tus ojos ocultan,
el tesoro detrás del brillo misterioso
disparando sus flechas,
vísteme con la tersura de tus labios
ahora que me has cegado mas allá
de tu comienzo, solo…
hazme saber el alfabeto de tu piel,
el bálsamo
que mi aire debe aprender,
un solo camino que no me permita
volver más allá de ti,
que arme un nido de sueños,
con sangre de albatros,
volver
luego de recorrer un mundo con todo y sin nada,
con la piel de águila para inmolar lo que soy
y volver fénix en ti.
No negarte nunca más… aunque me cueste el aire.
Que tu mirada me puede, y me hace
volver a existir, es una plegaria
dispersa en el viento, una
nave de secretos que busca la tormenta
de tu encanto,
para suplicarte piedad,
que me quieras
o me mates de un pestañeo,
antes de soñarte de nuevo,
y tu me dejes de mirar... así.
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