Monje Mont
Poeta reconocido en el portal
Esa mujer se desnuda ante mi espejo
mostrando sublime sus heridas,
me da a beber del brebaje rojo de sus trances
y se muda en mis espectros cotidianos.
Suturándola
me pierdo en sus caminos.
Entonces,
se degüella en mis cristales,
yace fría en mis costados.
En las vueltas crónicas del día,
me inmolo en cada uno de sus miedos
y soy retoño de sus muertes,
uno más que deshoja incertidumbres.
Ella,
renace sin más en los corderos
purgando con su sangre mis culpas de estar vivo.
Yo,
en mis recelos la bautizo
mujer-dolor
mujer-vida.
mostrando sublime sus heridas,
me da a beber del brebaje rojo de sus trances
y se muda en mis espectros cotidianos.
Suturándola
me pierdo en sus caminos.
Entonces,
se degüella en mis cristales,
yace fría en mis costados.
En las vueltas crónicas del día,
me inmolo en cada uno de sus miedos
y soy retoño de sus muertes,
uno más que deshoja incertidumbres.
Ella,
renace sin más en los corderos
purgando con su sangre mis culpas de estar vivo.
Yo,
en mis recelos la bautizo
mujer-dolor
mujer-vida.
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