Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Esa tarde, nos volvimos barcarolas
Esa tarde, nos volvimos barcarolas, nos hicimos pétalos
con la cara siguiendo al sol como los girasoles.
Te tengo en estos brazos ciertos de ti, en mi lengua
ambulante llena de amapolas Ya no tengo corazón
de vagabundo, esta boca que tengo
es tan solo de la que me ama, mi boca llena de versos
que son dagas de trementina, que son mil cometas
refugiándose en tus venas coloradas como las rosas.
Yo un día me moje en tu cintura, es que esa tu cintura
es una mariposa alegre y larga como el suspiro mío
que sale a volar como pájaro erizado Soy partidario
de verlo cruzar por la noche y hacerse caber
por las rendijas de tu piel dulce.
Mirar puedo que mis manos se mueren
cuando te abrazo, es que tu cuerpo es un río delgado
que se lleva mi vida como si me amarrara
a tu espalda, para luego volverme papalote
Pero esa tarde, nos volvimos barcarolas
y el sol nos seguía como si fuéramos delincuentes.
Dedicado a María (Iriam). Te amo vida mía con toda mi alma.
Esa tarde, nos volvimos barcarolas, nos hicimos pétalos
con la cara siguiendo al sol como los girasoles.
Te tengo en estos brazos ciertos de ti, en mi lengua
ambulante llena de amapolas Ya no tengo corazón
de vagabundo, esta boca que tengo
es tan solo de la que me ama, mi boca llena de versos
que son dagas de trementina, que son mil cometas
refugiándose en tus venas coloradas como las rosas.
Yo un día me moje en tu cintura, es que esa tu cintura
es una mariposa alegre y larga como el suspiro mío
que sale a volar como pájaro erizado Soy partidario
de verlo cruzar por la noche y hacerse caber
por las rendijas de tu piel dulce.
Mirar puedo que mis manos se mueren
cuando te abrazo, es que tu cuerpo es un río delgado
que se lleva mi vida como si me amarrara
a tu espalda, para luego volverme papalote
Pero esa tarde, nos volvimos barcarolas
y el sol nos seguía como si fuéramos delincuentes.
Dedicado a María (Iriam). Te amo vida mía con toda mi alma.
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