Estefanía André Feijoó
Poeta recién llegado
Compuestas por lo más puro de cada elemento,
luchan por despojarse de las cadenas
que las atan a su cuerpo.
Revelándose contra el tiempo,
esquivan las horas
que han ido curtiendo sus huesos.
Y ahora son sus dedos los que
disfrazan de efímero lo eterno,
buscando encontrar la paz
con tan solo volar,
atravesando el silencio que nos une,
y en el horizonte hallar
aquella mirada perenne capaz de pulir su piel,
y acariciar el alma que les regala movimiento y vitalidad,
solo así podrán entrelazar los sueños con la realidad.
Y así las describo, pues para mi son esas manos
espejo de tus pensamientos.
Son el agua interminable
capaz de sofocar tu fuego,
el joven océano en el que se reflejan tus deseos.
Pues son esas manos las que
dan vida a las palabras
que busco a ojos cerrados.
Tal vez ahora las pueda estar tocando,
creadoras de universos,
y a la vez sedientas de un único firmamento.
Tal vez las pueda alzar al cielo,
y en su palma posar la luz de la luna,
que tanto se han esforzado en buscar
para así iluminar el sendero
que me aleja de la tempestad,
dejando a oscuras todo aquello
que me impide caminar.
Pues son esas manos las que cada día
me regalan sus caricias,
se abren paso por mis labios,
dispuestas a encontrar una sonrisa.
Cada día, cada eternidad y cada segundo.
Son esas porciones de tu alma
las que caminan agarradas del aire.
Y yo, mientras, aprendo a dejarme llevar,
pues son esas manos
las que me han enseñado a volar.
Estefanía André Feijoó.
luchan por despojarse de las cadenas
que las atan a su cuerpo.
Revelándose contra el tiempo,
esquivan las horas
que han ido curtiendo sus huesos.
Y ahora son sus dedos los que
disfrazan de efímero lo eterno,
buscando encontrar la paz
con tan solo volar,
atravesando el silencio que nos une,
y en el horizonte hallar
aquella mirada perenne capaz de pulir su piel,
y acariciar el alma que les regala movimiento y vitalidad,
solo así podrán entrelazar los sueños con la realidad.
Y así las describo, pues para mi son esas manos
espejo de tus pensamientos.
Son el agua interminable
capaz de sofocar tu fuego,
el joven océano en el que se reflejan tus deseos.
Pues son esas manos las que
dan vida a las palabras
que busco a ojos cerrados.
Tal vez ahora las pueda estar tocando,
creadoras de universos,
y a la vez sedientas de un único firmamento.
Tal vez las pueda alzar al cielo,
y en su palma posar la luz de la luna,
que tanto se han esforzado en buscar
para así iluminar el sendero
que me aleja de la tempestad,
dejando a oscuras todo aquello
que me impide caminar.
Pues son esas manos las que cada día
me regalan sus caricias,
se abren paso por mis labios,
dispuestas a encontrar una sonrisa.
Cada día, cada eternidad y cada segundo.
Son esas porciones de tu alma
las que caminan agarradas del aire.
Y yo, mientras, aprendo a dejarme llevar,
pues son esas manos
las que me han enseñado a volar.
Estefanía André Feijoó.
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