Teo Moran
Poeta fiel al portal
Hoy toco despacio a tu puerta
solo para que sepas que aún pienso en ti.
¡Tal vez no tanto como debiera!...
Ya no eres mía y el mar inalcanzable
parte en dos la tierra donde germinas,
rasga al campo de trigo sin su grano,
tan solo hay un océano de nubes deformadas
que dibujan las latitudes que nos separan
y con solo su dulce melodía profana
quiebran mil partituras de antiguos besos.
-¡He entendido que la felicidad prometida
es solo la resignación del presente,
es cuando el calor de un abrazo cruje
pero ya no alberga y no protege!
-¡Quisiera tocar tu rostro ambiguo!...
Y aunque no sé el color real de tu pelo,
si tus ojos negros se tiñen de azul,
si el sonido de tu risa feliz palpita
en las paredes viejas de mi corazón,
quiero que te acerques y mires aquello
que forjaste solo con tu dulce hechizo:
-¡Los besos y abrazos en la oscuridad,
placeres con el sabor salino del mar!...
Indivisibles cuando hicimos el amor a solas
en la oquedad del universo infinito,
cuando abrumados por el instante
fuimos parte de un mismo latido,
y es hoy que despacio toco a tu puerta
con el corazón sangrante en la mano
y solo puedo decirte que te amé,
que llevo notas alegres y notas heridas
en la melodía lejana de aquel amor.
He intentado volverme perfecto
en las imperfecciones de tus sueños,
pero a día de hoy solo quiero huir,
que cuando pienses en mí no sea yo,
que cuando te llame, no sea tu nombre,
que cuando no me de cuenta, muy despacio,
tú y yo atraídos por una misma parte del olvido
dibujemos un mundo estéril pero perfecto
en la promesa fútil de unos dulces labios,
y aunque ya no rimemos en ningún poema
o en la melodía que interpreta el amor,
yo seguiré esperando ante la puerta
bajo la sombra de un sol que se oculta,
intentando dibujar con mis versos
el recuerdo de lo que un día fuimos.
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