Emily Kat Amane
Poeta recién llegado
Había un árbol que crecía
en el mismísimo Edén.
Lo custodiaba una serpiente
con una marca en la sien.
Llevaba gafas y escamas
a juego con su falsa piel
y protegía las manzanas
hechas de oro puro y miel.
Pero llegaron los humanos -
obra del Diablo; error de Dios;
robando una gran manzana
para partirla luego en dos.
En vano fueron los intentos
de la serpiente en susurrar
las cosas feas en orejas
que no quisieron ni escuchar.
Los actos tienen consecuencias;
Por no marcharse del Edén
borraron toda evidencia
de un algo que ni fue ni es.
La nada es el palo alto,
el as de la baraja en sí.
Pecar es la acción humana
cuando del santo es mentir.
Todo lo que no baja sube,
todo lo que no sube pesa.
Los escalones son de nubes
si el cazador en ti es mi presa.
Edén jamás fue tan brillante
ni fue tan larga la raíz
de cierto ojo en el cuadrante
con una roja y gran nariz.
en el mismísimo Edén.
Lo custodiaba una serpiente
con una marca en la sien.
Llevaba gafas y escamas
a juego con su falsa piel
y protegía las manzanas
hechas de oro puro y miel.
Pero llegaron los humanos -
obra del Diablo; error de Dios;
robando una gran manzana
para partirla luego en dos.
En vano fueron los intentos
de la serpiente en susurrar
las cosas feas en orejas
que no quisieron ni escuchar.
Los actos tienen consecuencias;
Por no marcharse del Edén
borraron toda evidencia
de un algo que ni fue ni es.
La nada es el palo alto,
el as de la baraja en sí.
Pecar es la acción humana
cuando del santo es mentir.
Todo lo que no baja sube,
todo lo que no sube pesa.
Los escalones son de nubes
si el cazador en ti es mi presa.
Edén jamás fue tan brillante
ni fue tan larga la raíz
de cierto ojo en el cuadrante
con una roja y gran nariz.