Escapando

jorge facundo perkins

Poeta recién llegado



La lluvia con su discurrir suave
acaricia las huérfanas aceras.
el cielo acaricia con tersitud de madre

con manos pletóricas y etéreas
nuestros obliterados alcázares
corazones que no se doblegan .


El cielo , verdugo perspicaz y desesperado
da coces una y otra vez golpea
sobre el zinc de nuestra falsas certezas .

Son ordalías de efluvios nacarados
látigos feroces que nos anegan
con una narcótica insistencia .


Exiliados por los ojos al olvido
los techos son centinelas que se han dormido
toboganes solitarios que perdieron la alegría.

Allí el tiempo ocioso se ha entretenido
cincelando el metal con un azafranado detrito
en su periplo acuoso de secular monotonía


Siempre hacia alguna parte
en un desliz milenario y conocido
hacia alcantarillas y boca calles
cómplices que apañan su delirio.



Sueña convertirse de nuevo en mar .
Sueña que algún día se llamará eternidad .
Sueña llevando una hormiga en un pétalo de azahar .
Sueña llevando el barquito del pecoso capitán

Un raudo viento ensortijado
carga en sus aquelarres
un baldaquín de gotas cautivas
traen algo de nuestro pasado


una canción olvidada , una alegría
una traición , un desaire
algunas briznas de vida.


Centenares de bolitas de cristal
de una letárgica verja que agoniza
penden reas , trémulas y pensativas.


Por su diáfana limpidez de manantial
se atisban imágenes bailarinas
abriéndonos un portal hacia esa isla
donde las nutricias olas de las caricias
abrazaba las costas de la dicha .


Fragancia de un árbol herido y tierra anegada
bordada con hilos arcádicos de inocencia olvidada
son traídas a mis fauces por una brisa agreste
se despierta mi memoria que sorda duerme .


Son los aromas del tiempo
de lo hermoso y lo perverso
mixtura de lo álgido y lo terso


¡ Qué los bostezos de las gotas exulten
las esencias del pasado y del presente
los cánticos a la vida y adagios de muerte !


El pensamiento es un proyectil que se dispara
El presente , moribundo círculo en lontananza
ocaso que se difumina , se desangra y muere.

El pasado es una semilla que germina,
es una hiedra que a la materia abraza
en un crescendo que acapara y domina.


Corridas bajo una lluvia de esmeraldas
pies desnudos y enfangados
odaliscas telúricas entre mis manos


Y una cuchara cómplice de tantos veranos.
Una toalla cálida mis andanzas enjugaba
elixir espumante en un jarrito ollado
sahuma el afecto y en el trasfondo inesperado
el sol primaveral de tu mirada.



El silencio de afp>
entre algodones tiznados por hollín etéreo
el curioso sol guiña sus ojos
como si quisiera sorprendernos
si quisiera sorprendernos

en este adulterio del tiempo.
Desde este cristal empañado
Hay un linde que me atrapa
es un limen infranqueable que separa
esos efluvios nimbados
de esta habitación vasta y solitaria .



El pasado me implora , me suplica , me pide
como el moribundo a su valeroso camarada
que lo auxilia en su última jugada :



"Cuando el palio azul se despliegue
y la vida aletargada
en oros húmedos se despierte
no me olvides ."



Con el pértigo de la esperanza
en una suerte de última jugada
toma impulso y la memoria avanza
sorteando el charco de la nada.


Se ciñe fuertemente de mi pluma
como un niño travieso se pende
columpiándose de un gajo endeble
que la redima de ese destierro perenne


Quiere que le abra la puerta
Quiere renacer en palabras
 
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