Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
Escena bonaerense
El sol luce implacable
y la ciudad se detiene el domingo
como el pulso del amor se paró
entre calles de mudas baratijas.
Nada digo. Nada dices. Silencio.
Una calle que parte al infinito,
un corazón dolido
que marchita la rosa mientras pasa.
Al fondo un fálico obelisco sueña
que el amor es eterno.
Los muros se alzan como en una guerra.
Buenos Aires, noviembre de 2007
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