Escenario tropical

chalaramoscuencamendez

Poeta que considera el portal su segunda casa
“De Lara, . . . el más musical.”

Tlacotalpan se engalana,
nubes blancas lleva el viento,
el trópico luce hermoso
esperando magno evento.

En el río, las mariposas
acompañan a Agustín,
baten alas cariñosas
previo al musical festín.

Unas garzas bien bonitas
ejecutan tersas claves,
los grillos tocan marimba,
pasan trinando las aves.

La brisa parece lira,
maracas el agua clara,
tañe el arpa verde iguana,
¡es la Orquesta de mí Lara!

Se menean las palmeras
al compás de lindo son,
por la música embriagadas
quieren bailar un danzón.

Entre tanto, allá, en el cielo
se mira al sol aún dispuesto,
está pidiendo un bambuco
que es del gusto del Maestro.

Ya despuntando la noche
una estrella resplandece,
le sigue el ritmo al Jarocho
que, cantando, le agradece.

Tierno enjambre de cocuyos,
con cadencioso decoro
melodioso asaz cintila,
le hace coro al Flaco de Oro.

Aparece, ya, la luna
preciosa en cuarto menguante,
invitada a dicha fiesta
llegó muy de pipa y guante.

En el lugar se comenta
que los dos son elegantes,
que Agustín mucho la adora,
la luna y él . . . ¡son amantes!

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Tlacotalpan, Veracruz, México, un 30 de octubre . . .
Dedicado a Don José Luis Morán Bautista, adorador del Maestro Lara . . .
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
 
Última edición:
Que bello poema, poeta de mi tierra, siemplemento bello

Aquí tiene un poema que acabo de leer,

Canto de Nezahualcóyotl de Acolhuacan
(Con que saludó a Moctezuma el viejo, cuando estaba éste enfermo)

Miradme, he llegado.
Soy blanca flor, soy faisán,
se yergue mi abanico de plumas,
soy Nezahualcóyotl.
Las flores se esparcen,
de allá vengo, de Acolhuacan.
Escuchadme, elevaré mi canto,
vengo a alegrar a Motecuhzoma.
¡Tatalili, papapapa, achalalili, achalalili!

¡Que sea para bien!
¡que sea en buen momento!
Donde están erguidas las columnas de jade,
donde están ellas en fila,
aquí es México,
donde en las obscuras aguas
se yerguen los blancos sauces,
aquí te merecieron tus abuelos,
aquel Huitzilíhuitl, aquel Acamapichtli.
¡Por ellos llora, oh Motecuhzoma!
Por ellos tú guardas su estera y su solio.
Él te ha visto con compasión,
él se ha apiadado de ti, ¡oh Motecuhzoma!
A tu cargo tienes la ciudad y el solio.

Por ello llora, ¡oh Motecuhzoma!
Estás contemplando el agua y el monte, la ciudad,
allí ya miras a tu enfermo,
¡oh Nezahualcóyotl!
Aquí en las obscuras aguas,
en medio del musgo acuático,
haces tu llegada a México.
Aquí tú haces merecimiento,
aquí ya miras a tu enfermo.
Tú, Nezahualcóyotl.

El águila grazna,
el ocelote ruge,
aquí es México,
donde tú gobernabas Itzcóatl.
Por él, tienes tú ahora estera y solio.
Donde hay sauces blancos
sólo tú reinas.
Donde hay blancas cañas,
donde se extiende el agua de jade,
aquí es México.

Tú, con sauces preciosos,
verdes como jade,
engalanas la ciudad.

La niebla sobre nosotros se extiende,
¡que broten flores preciosas!
¡que permanezcan en vuestras manos!
Son vuestro canto, vuestra palabra.
Haces vibrar tu abanico de plumas finas,
lo contempla la garza
lo contempla el quetzal.
¡Son amigos los príncipes
Nezahualcóyotl y Motecuhzoma!

La niebla sobre nosotros se extiende,
¡que broten flores preciosas!
¡que permanezcan en vuestras manos!
Son vuestro canto, vuestra palabra.
Flores luminosas abren sus corolas,
donde se extiende el musgo acuático,
aquí es México.
Sin violencia permanece y prospera
en medio de sus libros y pinturas,
existe la ciudad de Tenochtitlan.
Él la extiende y la hace florecer,
él tiene aquí fijos sus ojos,
los tiene fijos en medio del lago.

Se han levantado columnas de jade,
de en medio del lago se yerguen las columnas,
es el Dios que sustenta la tierra
y lleva sobre sí al Anáhuac
sobre el agua celeste.
Flores preciosas hay en vuestras manos,
con verdes sauces habéis matizado la ciudad,
a todo aquello que las aguas rodean,
y en la plenitud del día.
Habéis hecho una pintura del agua celeste,
la tierra del Anáhuac habéis matizado,
¡oh vosotros señores!
A ti, Nezahualcóyotl,
a ti, Motecuhzoma,
el Dador de la Vida os ha inventado,
os ha forjado,
nuestro padre, el Dios,
en el interior mismo del agua.
 
Que bonito, bravo!. hermosas palabras las que haz elegido, todas como agarraditas de las manos recitando con un sonido muy lindo.
"Tlacotalpan" como suena madre mía. me ha gustado, un lindo paisaje.
 
Que bello poema, poeta de mi tierra, siemplemento bello

Aquí tiene un poema que acabo de leer,

Canto de Nezahualcóyotl de Acolhuacan
(Con que saludó a Moctezuma el viejo, cuando estaba éste enfermo)

Miradme, he llegado.
Soy blanca flor, soy faisán,
se yergue mi abanico de plumas,
soy Nezahualcóyotl.
Las flores se esparcen,
de allá vengo, de Acolhuacan.
Escuchadme, elevaré mi canto,
vengo a alegrar a Motecuhzoma.
¡Tatalili, papapapa, achalalili, achalalili!

¡Que sea para bien!
¡que sea en buen momento!
Donde están erguidas las columnas de jade,
donde están ellas en fila,
aquí es México,
donde en las obscuras aguas
se yerguen los blancos sauces,
aquí te merecieron tus abuelos,
aquel Huitzilíhuitl, aquel Acamapichtli.
¡Por ellos llora, oh Motecuhzoma!
Por ellos tú guardas su estera y su solio.
Él te ha visto con compasión,
él se ha apiadado de ti, ¡oh Motecuhzoma!
A tu cargo tienes la ciudad y el solio.

Por ello llora, ¡oh Motecuhzoma!
Estás contemplando el agua y el monte, la ciudad,
allí ya miras a tu enfermo,
¡oh Nezahualcóyotl!
Aquí en las obscuras aguas,
en medio del musgo acuático,
haces tu llegada a México.
Aquí tú haces merecimiento,
aquí ya miras a tu enfermo.
Tú, Nezahualcóyotl.

El águila grazna,
el ocelote ruge,
aquí es México,
donde tú gobernabas Itzcóatl.
Por él, tienes tú ahora estera y solio.
Donde hay sauces blancos
sólo tú reinas.
Donde hay blancas cañas,
donde se extiende el agua de jade,
aquí es México.

Tú, con sauces preciosos,
verdes como jade,
engalanas la ciudad.

La niebla sobre nosotros se extiende,
¡que broten flores preciosas!
¡que permanezcan en vuestras manos!
Son vuestro canto, vuestra palabra.
Haces vibrar tu abanico de plumas finas,
lo contempla la garza
lo contempla el quetzal.
¡Son amigos los príncipes
Nezahualcóyotl y Motecuhzoma!

La niebla sobre nosotros se extiende,
¡que broten flores preciosas!
¡que permanezcan en vuestras manos!
Son vuestro canto, vuestra palabra.
Flores luminosas abren sus corolas,
donde se extiende el musgo acuático,
aquí es México.
Sin violencia permanece y prospera
en medio de sus libros y pinturas,
existe la ciudad de Tenochtitlan.
Él la extiende y la hace florecer,
él tiene aquí fijos sus ojos,
los tiene fijos en medio del lago.

Se han levantado columnas de jade,
de en medio del lago se yerguen las columnas,
es el Dios que sustenta la tierra
y lleva sobre sí al Anáhuac
sobre el agua celeste.
Flores preciosas hay en vuestras manos,
con verdes sauces habéis matizado la ciudad,
a todo aquello que las aguas rodean,
y en la plenitud del día.
Habéis hecho una pintura del agua celeste,
la tierra del Anáhuac habéis matizado,
¡oh vosotros señores!
A ti, Nezahualcóyotl,
a ti, Motecuhzoma,
el Dador de la Vida os ha inventado,
os ha forjado,
nuestro padre, el Dios,
en el interior mismo del agua.
Muchas gracias, Guadalupe, por apreciar mis versos y por compartir ese bello poema. En él se describe ese nuestro México, en naturaleza, historia, leyenda, canto y poesía. Desgraciadamente, estamos viviendo épocas de mucha incultura. Le envío saludos fraternos.
 
Que bonito, bravo!. hermosas palabras las que haz elegido, todas como agarraditas de las manos recitando con un sonido muy lindo.
"Tlacotalpan" como suena madre mía. me ha gustado, un lindo paisaje.
Gracias mil, Christian Josef, que bien que le agradó mi poema. Se me ocurrió ese tema de naturaleza musical para rendir un sencillo, pero muy sentido, homenaje al Músico Poeta Agustín Lara, en el 123 aniversario de su nacimiento. Saludos cordiales, que esté bien.
 

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