Nommo
Poeta veterano en el portal
Curados de su esquizofrenia,
van los pacientes, al campo.
Tocan la encina, y vuelan junto a las palomas.
Los niños autistas también, por la ventana del cortijo, asoman sus cabezas rapadas.
La monja está entusiasmada. Ella come higos chumbos, recién pelados.
La acompaña el arcipreste, mulato y forzudo.
Juntos, rezan el Ave María, a la sombra de una tapia.
Los olivos caminan por la vereda, aproximándose a la mazmorra de los dragones.
Ya, vienen los Neanderthales, con sus mochilas, y sus cánticos gregorianos.
Hay, a lo lejos, ciervos de cuernos luminosos.
Son cuernos fosforescentes. Y ardillas que tocan una guitarra.
Yo estoy devorando el chocolate puro que brota del barro rojo.
También, hay gnomos y elfos, y ninfas, bebiendo cerveza negra, y roja.
Por ende, mi hermana se columpia mientras recita, de memoria, los nueve planetas
del sistema solar. Tiene una inteligencia espectacular.
van los pacientes, al campo.
Tocan la encina, y vuelan junto a las palomas.
Los niños autistas también, por la ventana del cortijo, asoman sus cabezas rapadas.
La monja está entusiasmada. Ella come higos chumbos, recién pelados.
La acompaña el arcipreste, mulato y forzudo.
Juntos, rezan el Ave María, a la sombra de una tapia.
Los olivos caminan por la vereda, aproximándose a la mazmorra de los dragones.
Ya, vienen los Neanderthales, con sus mochilas, y sus cánticos gregorianos.
Hay, a lo lejos, ciervos de cuernos luminosos.
Son cuernos fosforescentes. Y ardillas que tocan una guitarra.
Yo estoy devorando el chocolate puro que brota del barro rojo.
También, hay gnomos y elfos, y ninfas, bebiendo cerveza negra, y roja.
Por ende, mi hermana se columpia mientras recita, de memoria, los nueve planetas
del sistema solar. Tiene una inteligencia espectacular.
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