marquelo
Negrito villero
Espero que se haya vomitado
Toda lágrima que aún saltaba dentro de ti como la última ola
Dentro de tus enredadas arterias
y que
El lobo haya rasgado tu espalda
Y encontrado su rojo desierto.
El pecado también vomita con dientes blancos
Y en sus extremos siempre muere una de las orejas;
Vendado
Serás una auténtica vela
Que ilumina todo espectro del mal y mi rostro es una almohada de dardos,
Tu propia naturaleza hace del semen
Un racimo inexpugnable.
No se arrepentirá ninguna de tus sombras
Tu desnudez fétida aromatizarà toda la descendencia de las espina ( cazador de alta marea de vino y saliva demente);
El viento tiene su propia playa de naufragios
Afuera de mi existencia hay una batalla en el invisible aire
Pero hay gritos, aullidos, zarpazos que suenan como campanas
Y el brillo de lo que fue oro
Se esparce en todos los lechos que siempre giran como el mundo.
Ustedes que caminan como fotografías
Que se añoran
No tienen ningún día de sutil chasquido
Ninguno mide su vertical calavera
Por encima del ala que quiere volar
A través del mundo se esparce
El amorfo ojal
Del hombre que ha nacido sin vientre
Hoy
En el último quejido del sueño
Confiemos en las barbas
Del primer hombre
En su báculo en sus sandalias...
Toda lágrima que aún saltaba dentro de ti como la última ola
Dentro de tus enredadas arterias
y que
El lobo haya rasgado tu espalda
Y encontrado su rojo desierto.
El pecado también vomita con dientes blancos
Y en sus extremos siempre muere una de las orejas;
Vendado
Serás una auténtica vela
Que ilumina todo espectro del mal y mi rostro es una almohada de dardos,
Tu propia naturaleza hace del semen
Un racimo inexpugnable.
No se arrepentirá ninguna de tus sombras
Tu desnudez fétida aromatizarà toda la descendencia de las espina ( cazador de alta marea de vino y saliva demente);
El viento tiene su propia playa de naufragios
Afuera de mi existencia hay una batalla en el invisible aire
Pero hay gritos, aullidos, zarpazos que suenan como campanas
Y el brillo de lo que fue oro
Se esparce en todos los lechos que siempre giran como el mundo.
Ustedes que caminan como fotografías
Que se añoran
No tienen ningún día de sutil chasquido
Ninguno mide su vertical calavera
Por encima del ala que quiere volar
A través del mundo se esparce
El amorfo ojal
Del hombre que ha nacido sin vientre
Hoy
En el último quejido del sueño
Confiemos en las barbas
Del primer hombre
En su báculo en sus sandalias...