despertando
Poeta adicto al portal
A veces para no escucharme,
para no comprenderte,
no escucho el silencio
ni tampoco mis latidos,
y me limito a ser esclava
de insurrectas palabras.
Te busco, pero me separo;
te quiero, pero no sé hacerlo;
te tengo, pero me escapo.
Me siento tan frágil
sin tu fiel ayuda
y sin tu lúcida mirada
posándose en mi nada.
¡Y seré ingrata,
esquiva y vana!;
mas hoy no sé renunciar
a este ego que me encadena
a un mundo sin Tu ciencia,
que destruye mis adentros.
para no comprenderte,
no escucho el silencio
ni tampoco mis latidos,
y me limito a ser esclava
de insurrectas palabras.
Te busco, pero me separo;
te quiero, pero no sé hacerlo;
te tengo, pero me escapo.
Me siento tan frágil
sin tu fiel ayuda
y sin tu lúcida mirada
posándose en mi nada.
¡Y seré ingrata,
esquiva y vana!;
mas hoy no sé renunciar
a este ego que me encadena
a un mundo sin Tu ciencia,
que destruye mis adentros.