Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
si hoy pudiera escoger un rumbo
escogería de entre los tuyos
aquel cuando miré tu espalada
a través de la calle atardecida
aquél que tomaste rumbo a tu vida
mientras se me ataba el nudo
en la garganta
en medio de la calle sospechando entre
los dos ésta distancia larga de años de pensarte
y de casi sentirte
y de soñarte en carne viva
escogería el rumbo de tus huellas
a tu cueva
y hurtaría de nuestra plaza
la banca en donde nos conocimos
para sembrarla en la esquina
de tu calle y plantarme en ella
cual fantasma
a mirarte una vez por la mañana
y otra a tu vuelta por la tarde
a esperarte suspirando como te he esperado
cada atardecer desde aquel en la que la lluvia
de mis ojos impidió que te mirara claramente
en tu partida que después de esa tarde adivino
cada noche cuando eres el producto de
mis sueños y también de mis insomnios
si pudiera escoger un rumbo
a pesar de éste presente con atardeceres
que me miman con lunas que se meten
a mis ojos distrayéndolos de la esperanza
de que vuelvas
y de los amigos con abrazos
y sus risas
y el café de meditar por las mañanas
y las oraciones en las que para
sentirme libre no te nombro
hoy a tantos días como gotas de lluvia
de distancia entre tu alma tus manos
y mis labios
y tu espalda
escogería sin pensar ese rumbo tuyo
que me ha enseñado sin remilgos a adorarte.
Due 6 XII 2014 en una noche de imaginar figuras en el cielo raso...
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