rosa sunde
Poeta recién llegado
Ni las sospechas
saben de mi soledad tan fría.
Los espantos de este
duro enredo de lejanías
me mantienen escondida y fresca.
Son mis ojos más hermosos
después de la lluvia
y en el abrazo de mis manos
me vuelvo a dormir,
perdonada y protegida
por quién nunca se irá de mi lado,
este cuerpo mío se mantendrá
por la vida que me queda aquí.
Destrozado.
Los huesos querrán rasgar
la piel seca y peluda
de aquel espejo,
la palidez se quejara del viento
y así todo volvera a empezar.
La tormenta convertirá
en verde los ojos pardos.
saben de mi soledad tan fría.
Los espantos de este
duro enredo de lejanías
me mantienen escondida y fresca.
Son mis ojos más hermosos
después de la lluvia
y en el abrazo de mis manos
me vuelvo a dormir,
perdonada y protegida
por quién nunca se irá de mi lado,
este cuerpo mío se mantendrá
por la vida que me queda aquí.
Destrozado.
Los huesos querrán rasgar
la piel seca y peluda
de aquel espejo,
la palidez se quejara del viento
y así todo volvera a empezar.
La tormenta convertirá
en verde los ojos pardos.