HOMBRE MINIMALISTA
Poeta recién llegado
Tengo una vecina despampanante,
que cuando camina el piso se mueve,
su cuerpo hasta al más persignado atreve
a fantasearla de buen amante.*
Es napolitana, de buen parlante,
su fino perfume es lo que conmueve,
al simple mortal que espera que lleve
la gracia de verse un buen aspirante.
Mas ella jamás ofrece amoríos
pues en su esperanza murió el amor.
Sus ojos se llenan de desvaríos
entretanto llega el mejor postor.
Machos que simulan ser buenos tíos,
críos que laceran su cruel dolor.
Se hizo una chica escort
cruzada la noche de cualquier día,
mientras yo la exalto en mi poesía.