Escribiendo a escondidas
Quien suscribe, escondido, este soneto
recuerda tu miel, tu voz y tu espalda,
mi mano resbalando sin respeto
en busca del edén bajo tu falda.
Cuando pierde la razón la cabeza
soñando tus suspiros en mi cama,
la sangre por doquier se despereza,
mi vacuo anhelo impúdico te aclama.
Fuiste pura pasión hecha mujer,
tu boca dibujándome la cara,
me enseñaba a besarte con la piel,
sin más prisa que volverte a tener
vestida de sudor y el alma clara,
tesoro de un pirata sin bajel.
Quien suscribe, escondido, este soneto
recuerda tu miel, tu voz y tu espalda,
mi mano resbalando sin respeto
en busca del edén bajo tu falda.
Cuando pierde la razón la cabeza
soñando tus suspiros en mi cama,
la sangre por doquier se despereza,
mi vacuo anhelo impúdico te aclama.
Fuiste pura pasión hecha mujer,
tu boca dibujándome la cara,
me enseñaba a besarte con la piel,
sin más prisa que volverte a tener
vestida de sudor y el alma clara,
tesoro de un pirata sin bajel.