juams
Poeta recién llegado
Tengo que escribir el sin sentido, es algo muy particular, no sucede en el mundo, no es compartido, es una sensación propia, personal, mía. Hace que mi mente pasee como un saltamontes, sin camino, cambiando de tema sin sentido, considerando una cosa, luego otra. La sensación es de angustia, de falta de energía, no hay algo que pueda vitalizar mi persona pues nada hay que llene de sentido, de dirección, que haga que algo valga la pena. La vida se transforma en un pesar, en algo que hay que pasar hasta que uno pueda al fin morir victorioso del martirio.
La culpa es mía y no lo es, las condiciones materiales me hacen así, no por ser pobres, sino por no tener profundidad, matiz, esperanza, algo más, por tener superficialidad, nada espera verdaderamente nada de nadie, ni de mí. No tengo que cumplir algo para satisfacer a alguien, no tengo que ayudar a nadie.
En este plano la filosofía me quita la fuerza, ahora el sentido es escribir sin sentido, mucho más confortable que pensarlo porque sale afuera, se ve a sí mismo y se desenvuelve. Así sólo se puede juzgar, cambiar, etc.
Tendría que escribir en inglés para practicar pero no tengo ganas, es esfuerzo que podrá reflejar la verdadera naturaleza de mi sin sentido. Es un pensamiento en español, una idea, una forma de tomarse las cosas, una idea rectora, una forma de concebir a la experiencia particular como desarticulada de un posible todo.
¿Que más quiero pensar? En un momento ya el orden de los párrafos y la concatenación de ideas en sentido lineal no reflejan mi vivencia. Para ser fiel tengo que mostrar mi experiencia, no siendo lineal no debo escribirla como conceptualizando lo que es, sino que debo escribir como parte de mi experiencia, que mi experiencia del sin sentido se exprese escribiendo.
Ahora pura libertad, qué atadura para escribir lo que se me plazca, ya ni el objetivo de reflejar mi vivencia del sin sentido tengo, porque ella no tiene objetivos. Ahora puedo irme, dejar todo en blanco, y seré fiel, haga lo que haga seré fiel, pero aquí caigo. Ni siquiera quiere ser fiel el sin sentido, sólo escribir, pero qué queda por escribir, qué escribiría y para qué. Escribiría sin dudas para nada, y lo qué, lo que se me plazca, lo espontaneo, pero si pienso que debo cuidarme de no escribir para algo ya habré caigo de nuevo, porque tampoco tengo que tener un objetivo negativo, sería objetivo al fin, sentido.
Ahora la pregunta de nuevo, para qué escribo. Escribo porque es insoportable, porque prefiero la no angustia a la angustia, porque estoy harto de la nada y no me importa si en verdad no hay nada.
No tiene comienzo ni final, ni desarrollo, es lo que es, nada. No espero una conclusión salvadora pero a su vez yo la espero. La condición anterior de escribir fiel al sin sentido se come a sí misma, el sin sentido no es fiel, y siendo fiel a él, no puedo tener este objetivo, pero al no tenerlo, le soy fiel y cumplo con la condición. Así sucesivamente. No puedo poner condiciones antes de empezar a escribir, no hay introducción, es todo igual, hay saltos sin sentidos, el pensamiento se transforma en un saltamontes.
Como dije, la escritura es una hendidura, una forma de pedir ayuda a mi naturaleza humana, a algo que me haga salir del círculo imposible.
Todo pensamiento, toda persona tiene una filosofía, no hablo de una filosofía de vida, de bar, sino una filosofía en serio, más o menos rudimentaria, pero filosofía al fin. Hay ciertas tesis en los hombres que juegan en ellos un papel fundamental, pero están implícitas en ello, aunque hacen a su vida, son ellos. Ellos se manejan acorde a ellas, son las tesis puetas a prueba, en la materialidad, en la práctica, que a su vez se reforman y se constituyen en ésta.
Aquí quiero conocer cómo llegué aquí, quién soy, qué creo, quién está escribiendo. Siento que me desconozco, soy lo que no quiero ser, cómo llegué aquí.
La culpa es mía y no lo es, las condiciones materiales me hacen así, no por ser pobres, sino por no tener profundidad, matiz, esperanza, algo más, por tener superficialidad, nada espera verdaderamente nada de nadie, ni de mí. No tengo que cumplir algo para satisfacer a alguien, no tengo que ayudar a nadie.
En este plano la filosofía me quita la fuerza, ahora el sentido es escribir sin sentido, mucho más confortable que pensarlo porque sale afuera, se ve a sí mismo y se desenvuelve. Así sólo se puede juzgar, cambiar, etc.
Tendría que escribir en inglés para practicar pero no tengo ganas, es esfuerzo que podrá reflejar la verdadera naturaleza de mi sin sentido. Es un pensamiento en español, una idea, una forma de tomarse las cosas, una idea rectora, una forma de concebir a la experiencia particular como desarticulada de un posible todo.
¿Que más quiero pensar? En un momento ya el orden de los párrafos y la concatenación de ideas en sentido lineal no reflejan mi vivencia. Para ser fiel tengo que mostrar mi experiencia, no siendo lineal no debo escribirla como conceptualizando lo que es, sino que debo escribir como parte de mi experiencia, que mi experiencia del sin sentido se exprese escribiendo.
Ahora pura libertad, qué atadura para escribir lo que se me plazca, ya ni el objetivo de reflejar mi vivencia del sin sentido tengo, porque ella no tiene objetivos. Ahora puedo irme, dejar todo en blanco, y seré fiel, haga lo que haga seré fiel, pero aquí caigo. Ni siquiera quiere ser fiel el sin sentido, sólo escribir, pero qué queda por escribir, qué escribiría y para qué. Escribiría sin dudas para nada, y lo qué, lo que se me plazca, lo espontaneo, pero si pienso que debo cuidarme de no escribir para algo ya habré caigo de nuevo, porque tampoco tengo que tener un objetivo negativo, sería objetivo al fin, sentido.
Ahora la pregunta de nuevo, para qué escribo. Escribo porque es insoportable, porque prefiero la no angustia a la angustia, porque estoy harto de la nada y no me importa si en verdad no hay nada.
No tiene comienzo ni final, ni desarrollo, es lo que es, nada. No espero una conclusión salvadora pero a su vez yo la espero. La condición anterior de escribir fiel al sin sentido se come a sí misma, el sin sentido no es fiel, y siendo fiel a él, no puedo tener este objetivo, pero al no tenerlo, le soy fiel y cumplo con la condición. Así sucesivamente. No puedo poner condiciones antes de empezar a escribir, no hay introducción, es todo igual, hay saltos sin sentidos, el pensamiento se transforma en un saltamontes.
Como dije, la escritura es una hendidura, una forma de pedir ayuda a mi naturaleza humana, a algo que me haga salir del círculo imposible.
Todo pensamiento, toda persona tiene una filosofía, no hablo de una filosofía de vida, de bar, sino una filosofía en serio, más o menos rudimentaria, pero filosofía al fin. Hay ciertas tesis en los hombres que juegan en ellos un papel fundamental, pero están implícitas en ello, aunque hacen a su vida, son ellos. Ellos se manejan acorde a ellas, son las tesis puetas a prueba, en la materialidad, en la práctica, que a su vez se reforman y se constituyen en ésta.
Aquí quiero conocer cómo llegué aquí, quién soy, qué creo, quién está escribiendo. Siento que me desconozco, soy lo que no quiero ser, cómo llegué aquí.
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