José Benito
Poeta fiel al portal
Posada en mi escritorio de oficina,
reluce en él tu inmaculada piel,
no del barro creada: de papel,
según el arte prístino de China.
¿Quién, al verte tan leve, no imagina
que cruce el viento en ráfaga un dintel
y el espacio atravieses sobre él,
para la mesa visitar vecina?
Ya prendí con la pluma mis enredos
en tus alas de espuma de celaje,
conjúrate en el viento con mis miedos.
Pues, ¿qué mejor final para tu viaje
que, al desdoblar tu cuerpo entre sus dedos,
halle mi confesión por tu mensaje?
José Benito Freijanes Martínez
reluce en él tu inmaculada piel,
no del barro creada: de papel,
según el arte prístino de China.
¿Quién, al verte tan leve, no imagina
que cruce el viento en ráfaga un dintel
y el espacio atravieses sobre él,
para la mesa visitar vecina?
Ya prendí con la pluma mis enredos
en tus alas de espuma de celaje,
conjúrate en el viento con mis miedos.
Pues, ¿qué mejor final para tu viaje
que, al desdoblar tu cuerpo entre sus dedos,
halle mi confesión por tu mensaje?
José Benito Freijanes Martínez