Carlos Rodríguez Morales
Poeta recién llegado
Tiene gusto a suicidio
es el golpe el garrotazo frío.
Puedes verlo
estoy solo
caminando esta hoguera
masticando el hierro
hasta que brote la sangre
hasta que caiga la última lágrima.
Es necesario acudir al silencio
a la palabra ajena que se ha ido
para que se diga "es cierto
el amor muere"
duelen sus pasos al final
se eriza la piel
crecen las uñas
el pelo.
Es cada día una nueva muerte
es la misma muerte todos los días
si vinieras
vendrías a ver mis huesos
a colmarte de mi tragedia
pero no vas a venir
sé que no vas a venir.
No hay nadie
solo el árbol ocultando su sombra
solo la silueta del sol temblando
mañanas agresivas
noches sin consuelo.
No hay nadie
no hay realidad bajo esta pared
no hay distancia en este tiempo
solo tu hechizo profanándome
solo mentiras
a la hora de los cuerpos.
No hay nadie
me escondo de la ciudad si es preciso
corro si es necesario.
Te bebiste todo el vino
está sucio este vaso ahora.
Y en tu silencio cerré mi boca
tu último abrazo lo anidé en mis huesos
el último beso endureció mis labios
se quedo vacío este lado de la cama
se enfriaron las ganas de todo
murió el espejo en mi mano.
Te llevaste algo más que el aire
el motivo de la farsa
las fantasías
los hijos que aún no tengo
la familia que nunca existió,
soledad desmesurada dejaste
solo eso.
Me contaron que te vieron
que aún existes
yo pensé que habías muerto
junto conmigo.
Al final
la luna no se muestra
no quiere mostrarse
la pena no se irá nunca
pero se acabó el poema
fue escrito en vano.
es el golpe el garrotazo frío.
Puedes verlo
estoy solo
caminando esta hoguera
masticando el hierro
hasta que brote la sangre
hasta que caiga la última lágrima.
Es necesario acudir al silencio
a la palabra ajena que se ha ido
para que se diga "es cierto
el amor muere"
duelen sus pasos al final
se eriza la piel
crecen las uñas
el pelo.
Es cada día una nueva muerte
es la misma muerte todos los días
si vinieras
vendrías a ver mis huesos
a colmarte de mi tragedia
pero no vas a venir
sé que no vas a venir.
No hay nadie
solo el árbol ocultando su sombra
solo la silueta del sol temblando
mañanas agresivas
noches sin consuelo.
No hay nadie
no hay realidad bajo esta pared
no hay distancia en este tiempo
solo tu hechizo profanándome
solo mentiras
a la hora de los cuerpos.
No hay nadie
me escondo de la ciudad si es preciso
corro si es necesario.
Te bebiste todo el vino
está sucio este vaso ahora.
Y en tu silencio cerré mi boca
tu último abrazo lo anidé en mis huesos
el último beso endureció mis labios
se quedo vacío este lado de la cama
se enfriaron las ganas de todo
murió el espejo en mi mano.
Te llevaste algo más que el aire
el motivo de la farsa
las fantasías
los hijos que aún no tengo
la familia que nunca existió,
soledad desmesurada dejaste
solo eso.
Me contaron que te vieron
que aún existes
yo pensé que habías muerto
junto conmigo.
Al final
la luna no se muestra
no quiere mostrarse
la pena no se irá nunca
pero se acabó el poema
fue escrito en vano.
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