vronte
Poeta infiel al portal
Hoy tengo escrúpulos,
como siempre había sido.
Pero hoy se ha descubierto un velo,
hoy he perdido la ceguera;
hoy,
he recuperado la cordura.
Hoy tengo escrúpulos,
y nunca más volverán a revolcarse en el polvo;
jamás cerraré mis ojos nuevamente,
ni retiraré la mirada ante aquello
que hasta durante una noche oscura
es evidente.
Hoy,
Yo tengo escrúpulos;
indiferentes ante los ojos verdes
o las caderas pronunciadas de una arpía…
y los ojos asesinos de un magnate.
Ante la risa de un infante
o las caricias de un primate.
Hoy,
Yo tengo escrúpulos.
Nunca más volveré a doblarme
por el miedo a morir solo;
por el afecto de una ninfa;
por la amistad de un usurero;
por la energía de unos cristales molidos
ni por el prospecto
de una vida asegurada.
Escrúpulos…
Temple formidable ante lo inevitable
Que de esta vida nadie escapa indemne,
sea con huida de suicida
o con disfraz de mártir elevado.
Que los embates del destino
son más crueles e implacables
que los azotes del infierno
o la indiferencia de un amado.
Escrúpulos…
dentro de mí…
sonríen mis entrañas
que ya no tiemblan ante ti.
Libre,
sí...
feliz.
como siempre había sido.
Pero hoy se ha descubierto un velo,
hoy he perdido la ceguera;
hoy,
he recuperado la cordura.
Hoy tengo escrúpulos,
y nunca más volverán a revolcarse en el polvo;
jamás cerraré mis ojos nuevamente,
ni retiraré la mirada ante aquello
que hasta durante una noche oscura
es evidente.
Hoy,
Yo tengo escrúpulos;
indiferentes ante los ojos verdes
o las caderas pronunciadas de una arpía…
y los ojos asesinos de un magnate.
Ante la risa de un infante
o las caricias de un primate.
Hoy,
Yo tengo escrúpulos.
Nunca más volveré a doblarme
por el miedo a morir solo;
por el afecto de una ninfa;
por la amistad de un usurero;
por la energía de unos cristales molidos
ni por el prospecto
de una vida asegurada.
Escrúpulos…
Temple formidable ante lo inevitable
Que de esta vida nadie escapa indemne,
sea con huida de suicida
o con disfraz de mártir elevado.
Que los embates del destino
son más crueles e implacables
que los azotes del infierno
o la indiferencia de un amado.
Escrúpulos…
dentro de mí…
sonríen mis entrañas
que ya no tiemblan ante ti.
Libre,
sí...
feliz.
Última edición: