Nommo
Poeta veterano en el portal
En sus versos, hubo luz indescifrable.
Fulgor abrasador de cálidos aromas.
No tenía ni idea, de si iba en serio, o en broma.
Su intención era depositar dinero en el aire que respiro.
Obtuve una mirada láser de paloma.
Entonces, me asomé al corazón blanco-azulado o núcleo del firmamento sumergido.
En el Mar, representante del espacio infinito, había burbujas que se expanden o se contraen.
Todas ellas, llenas de galaxias incontables. Para cada Cosmos, había un Cupido.
Me personé en su ciudad natal, entonces.
Recibí caricias procedentes de toallas muy suaves.
Había en el suelo, caramelos de colores nunca antes vistos.
Sabores que desafiaban a la ciencia. Sanaban toda dolencia.
Le pregunté por sus cánticos, si estaban inspirados en el vientre ancestral, materno.
Si había un huevo de Pascua enorme, dentro de su cuerpo henchido.
¿ Estás encinta, Rappera ? ¿ Juegas en primera división ? ¿ Cometes crímenes ?
Y así, me traspasó con su lanza, que era aguja en un pajar.
Yo era un muñeco con aliento de vida. Y vi que estaba hecho de trapo.
Salí caminando a cuatro patas, y me alcanzó, con sus manos enguantadas en cuero negro.
Me acumuló como ganancia a su colección de juguetes varios.
Me deja que me conecte a Internet, a escribir Poesía estrafalaria. España es una, grande y libre.
Fulgor abrasador de cálidos aromas.
No tenía ni idea, de si iba en serio, o en broma.
Su intención era depositar dinero en el aire que respiro.
Obtuve una mirada láser de paloma.
Entonces, me asomé al corazón blanco-azulado o núcleo del firmamento sumergido.
En el Mar, representante del espacio infinito, había burbujas que se expanden o se contraen.
Todas ellas, llenas de galaxias incontables. Para cada Cosmos, había un Cupido.
Me personé en su ciudad natal, entonces.
Recibí caricias procedentes de toallas muy suaves.
Había en el suelo, caramelos de colores nunca antes vistos.
Sabores que desafiaban a la ciencia. Sanaban toda dolencia.
Le pregunté por sus cánticos, si estaban inspirados en el vientre ancestral, materno.
Si había un huevo de Pascua enorme, dentro de su cuerpo henchido.
¿ Estás encinta, Rappera ? ¿ Juegas en primera división ? ¿ Cometes crímenes ?
Y así, me traspasó con su lanza, que era aguja en un pajar.
Yo era un muñeco con aliento de vida. Y vi que estaba hecho de trapo.
Salí caminando a cuatro patas, y me alcanzó, con sus manos enguantadas en cuero negro.
Me acumuló como ganancia a su colección de juguetes varios.
Me deja que me conecte a Internet, a escribir Poesía estrafalaria. España es una, grande y libre.
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