salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Escuchar el silencio
de los silencios,
que no tiene palabras,
voz no tiene,
que rebulle el adentro
-también serena
y rectificar hace-.
Silencio mudo que llamea,
que bate el interior,
que desespera
-callado lo sentimos-,
no vocea el cabreo
del alma,
se enrosca sobre sí mismo,
no asoma al exterior
de la ventana
-rebelde
se altera y grita-.
Qué hondos son sus latidos,
se queda dentro,
estoico,
pensando...,
siente las puñaladas
que del pasado
le llegan
-los "despiadados años"-,
pero silencia,
atormentado
él mismo,
los ímpetus
que le enfurecen,
que le atormentan.
El silencio medita
y de meditar tanto,
el cuerpo
se seca.
Abre la espita del suicido
interno:
muriendo así
la polilla que le carcome
los pensares del yo.
El silencio no sale afuera
a pregonar
deseos que le bullen,
que le muerden...,
también esperanzas que alegran...
de los silencios,
que no tiene palabras,
voz no tiene,
que rebulle el adentro
-también serena
y rectificar hace-.
Silencio mudo que llamea,
que bate el interior,
que desespera
-callado lo sentimos-,
no vocea el cabreo
del alma,
se enrosca sobre sí mismo,
no asoma al exterior
de la ventana
-rebelde
se altera y grita-.
Qué hondos son sus latidos,
se queda dentro,
estoico,
pensando...,
siente las puñaladas
que del pasado
le llegan
-los "despiadados años"-,
pero silencia,
atormentado
él mismo,
los ímpetus
que le enfurecen,
que le atormentan.
El silencio medita
y de meditar tanto,
el cuerpo
se seca.
Abre la espita del suicido
interno:
muriendo así
la polilla que le carcome
los pensares del yo.
El silencio no sale afuera
a pregonar
deseos que le bullen,
que le muerden...,
también esperanzas que alegran...
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