Ana María Giordano
Poeta que no puede vivir sin el portal

Ese camino, no es mi senda
Voy por un camino incierto,
no encuentro el rumbo, no hay señales ni marcas.
¡Ni veo mis huellas!
Se pierden en la eufonía de mi universo inventado.
En cada astro que voy atravesando con mis sueños locos,
por las nebulosas que me atrapan con enigmas insondables,
que no puedo resolver, por estar extraviada.
No veo mi Luna.
Ni el lucero que me guía.
¿Dónde quedan mis vestigios si no transito por una senda?
¿Dónde los encuentro?
Se borran, se deslíen en el polvo secreto del cosmos que me habita.
Ese mundo mío interno y desconocido, que me va ahogando mientras tanto.
¿Están allí escondidas?
¿Por qué?
Es que duele retomarlas y salir del ostracismo para ver la luz,
la realidad que embarga mi alma desnuda.
Mis huellas
¡Esas de la soledad acompañada!
Ese camino, no es mi senda.
Y yo...
¡No quiero morir sin el amor en mi alma!
Ana María Di Bert Giordano
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