lesmo
Poeta veterano en el portal
Ese día
Hasta el día que calmes el silencio,
el silencio será como una zarpa,
clavándose en la hondura de mi cuerpo
hasta donde la carne se afianza.
Hasta el día que pruebes de mi aliento
una gota, tal vez, en mis palabras,
de la incerteza, seguiré sufriendo
sintiendo que el aliento se me escapa.
Hasta el día que toque con mis dedos
la infinita distancia de tu espalda,
bullirán en mis manos, como insectos,
ignorantes de piel y de esperanzas.
Hasta el día que con tus blancos pechos
roces los entresijos de mis palmas,
caminante seré de pasos ciegos
sin saber qué matices tiene el nácar.
Hasta el día que escuche tus jadeos
será triste lo inmenso de las sábanas,
y buscaré en el fondo de mi pecho,
donde llenas el ancho de mi nada.
Hasta el día que salgas de mis versos
pondré ríos de tinta en las escarchas,
y cubriré de besos mis cuadernos
por si alguno te llega de mi alma.
Salva Glez. Moles
Hasta el día que calmes el silencio,
el silencio será como una zarpa,
clavándose en la hondura de mi cuerpo
hasta donde la carne se afianza.
Hasta el día que pruebes de mi aliento
una gota, tal vez, en mis palabras,
de la incerteza, seguiré sufriendo
sintiendo que el aliento se me escapa.
Hasta el día que toque con mis dedos
la infinita distancia de tu espalda,
bullirán en mis manos, como insectos,
ignorantes de piel y de esperanzas.
Hasta el día que con tus blancos pechos
roces los entresijos de mis palmas,
caminante seré de pasos ciegos
sin saber qué matices tiene el nácar.
Hasta el día que escuche tus jadeos
será triste lo inmenso de las sábanas,
y buscaré en el fondo de mi pecho,
donde llenas el ancho de mi nada.
Hasta el día que salgas de mis versos
pondré ríos de tinta en las escarchas,
y cubriré de besos mis cuadernos
por si alguno te llega de mi alma.
Salva Glez. Moles