Tu pelaje blanquecino
de celestes tornasoles
se dibuja como soles
en los cielos ambarinos.
Y tus ojos acuarelas
del zafiro y del diamante
como fugitiva amante
se escabullen con cautela.
Te paseas por la parra
el almendro y la robinia
y en los techos tus guaridas
misteriosas te resguardan.
Como rápida ventisca
parpadeas en el tiempo
eres el viajero eterno
de las vanas siete vidas.
de celestes tornasoles
se dibuja como soles
en los cielos ambarinos.
Y tus ojos acuarelas
del zafiro y del diamante
como fugitiva amante
se escabullen con cautela.
Te paseas por la parra
el almendro y la robinia
y en los techos tus guaridas
misteriosas te resguardan.
Como rápida ventisca
parpadeas en el tiempo
eres el viajero eterno
de las vanas siete vidas.