sergiochez
Poeta fiel al portal
Pondré en tus manos suaves,
este murmullo de agua,
y que forjado en mi fragua,
se sentirá como aves,
pondré allí todas mis llaves,
que abrirán todo mi mundo,
hoy te llevaré sin rumbo
por los caminos del cielo,
desde el calor al deshielo,
de lo alto a lo profundo.
Si precisas que te lleve,
de la mano y dulcemente,
déjame que hoy te cuente
que mi amor jamás fue leve.
Espera que yo te eleve
a la cima de mi pasión,
que me tiene como ladrón
de tus besos tan ardientes,
y que lo griten los entes
¡Ellos sí saben de amor!
Luego tendremos descanso
para mirarnos de frente,
que aunque sea de repente,
nos dará nuestro remanso.
Si con mis manos no amanso,
el cielo de tu mirada,
te lo juro, no haré nada
que te despierte del sueño,
me basta con ser el dueño
de tu boca nacarada.
Por eso hoy quise darte,
como remanso de un río,
el viejo corazón mío,
que solo desea amarte,
si tu pudieras quedarte,
a mi lado precisamente,
y ser el hombre sonriente
que una vez vos conociste.
Y ya no ser ese triste
que no soñaba tenerte.
este murmullo de agua,
y que forjado en mi fragua,
se sentirá como aves,
pondré allí todas mis llaves,
que abrirán todo mi mundo,
hoy te llevaré sin rumbo
por los caminos del cielo,
desde el calor al deshielo,
de lo alto a lo profundo.
Si precisas que te lleve,
de la mano y dulcemente,
déjame que hoy te cuente
que mi amor jamás fue leve.
Espera que yo te eleve
a la cima de mi pasión,
que me tiene como ladrón
de tus besos tan ardientes,
y que lo griten los entes
¡Ellos sí saben de amor!
Luego tendremos descanso
para mirarnos de frente,
que aunque sea de repente,
nos dará nuestro remanso.
Si con mis manos no amanso,
el cielo de tu mirada,
te lo juro, no haré nada
que te despierte del sueño,
me basta con ser el dueño
de tu boca nacarada.
Por eso hoy quise darte,
como remanso de un río,
el viejo corazón mío,
que solo desea amarte,
si tu pudieras quedarte,
a mi lado precisamente,
y ser el hombre sonriente
que una vez vos conociste.
Y ya no ser ese triste
que no soñaba tenerte.