BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Miro mi propio cuerpo,
su daño consciente, el
arisco término que compete
a piernas y extremidades,
la razón por la que infinitamente
me sostengo. Veo mi propia
conciencia, ascender y descender,
observarse y saberse siempre la misma,
hasta el último estertor.
Devorándose, un mutuo rencor,
olvida la esencia y el moribundo
de repente regresa a estremecerse.
Sombras,
en esta ribera, en aquella orilla,
donde se entonan loas al buen dios,
que quiso traernos a esta vida.
19/08/17©
su daño consciente, el
arisco término que compete
a piernas y extremidades,
la razón por la que infinitamente
me sostengo. Veo mi propia
conciencia, ascender y descender,
observarse y saberse siempre la misma,
hasta el último estertor.
Devorándose, un mutuo rencor,
olvida la esencia y el moribundo
de repente regresa a estremecerse.
Sombras,
en esta ribera, en aquella orilla,
donde se entonan loas al buen dios,
que quiso traernos a esta vida.
19/08/17©