Naturu3
Poeta fiel al portal
De las tardes de cualquier domingo mana el aluvión de certezas dispares; tangibles nubes pasajeras aún inmóviles o gotas esquivas recorriendo escabrosos recodos de la cara.
En las tardes del anémico domingo, se renuevan las píldoras doradas y una escurridiza melancolía cercana, cómo moscas de verano que ahuyentamos con un único y certero manotazo.
Inversamente proporcional al buen arrullo, aparece una siesta inquieta, que nos ofrece sueños ponzoñosos y familiares.
Indomable se dispersa la tarde del primer día.
Ahora es lunes, plantas los pies a cara lavada, sin paracaídas. Otro día en caída libre, día a día hasta el próximo anémico y remilgado domingo.
En las tardes del anémico domingo, se renuevan las píldoras doradas y una escurridiza melancolía cercana, cómo moscas de verano que ahuyentamos con un único y certero manotazo.
Inversamente proporcional al buen arrullo, aparece una siesta inquieta, que nos ofrece sueños ponzoñosos y familiares.
Indomable se dispersa la tarde del primer día.
Ahora es lunes, plantas los pies a cara lavada, sin paracaídas. Otro día en caída libre, día a día hasta el próximo anémico y remilgado domingo.
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