mar29
Poeta recién llegado
Está ahí, en las manos ajadas y expertas
que te brindan su cobijo sin recompensa,
en los respiros del viento palpando tu cara
con toques de aromas penetrándote el alma.
La tientas apenas si buscas con ánimo
en poemas que brotan de algunas miradas,
y emerge cada mañana con trazos dorados
mostrándote los colores en tus ojos nublados.
Serena dulzura que asoma en las voces
de las que cantan acariciando su vientre grávido,
y retoza cada instante en que atrapas
el latido de una flor cuando sus pétalos declara.
Lluvia que alivia los estériles campos,
hálito barriendo las hojas secas del otoño,
peces que en júbilo mueren rendidos
al arribar la naciente de su milenario destino,
está majestuosa en la cima de las montañas
y en el asombro de las risas y carcajadas
de los niños jugando, en su inocencia plasmada.
Está ahí, en los labios de los amantes
que se besan antes de rozarse y nunca terminan,
y en el contraste del gris de las nubes
con el arco iris que aflora en el mismo cielo.
La tienes en la piel de una mano amiga
que toca las tuyas cuando están frías,
y resurge cada noche con destellos plateados
revelándote la luz en tu camino desolado.
Intrépida locura que te hace viajar despierto
por los lugares que sólo la mente imagina,
y crea pinturas liando variados momentos
que tapizan el recuerdo de toda tu vida.
Calma del mar cuando despide la tormenta,
rayo de luna que corta con claros la sombra,
susurro de las ramas que danzan con la brisa,
está intangible en el imponente ocaso eterno
y en los suspiros que irrumpen desde el cuerpo
al sentir que pasa muy cerca y nos da un beso.
Mar.
que te brindan su cobijo sin recompensa,
en los respiros del viento palpando tu cara
con toques de aromas penetrándote el alma.
La tientas apenas si buscas con ánimo
en poemas que brotan de algunas miradas,
y emerge cada mañana con trazos dorados
mostrándote los colores en tus ojos nublados.
Serena dulzura que asoma en las voces
de las que cantan acariciando su vientre grávido,
y retoza cada instante en que atrapas
el latido de una flor cuando sus pétalos declara.
Lluvia que alivia los estériles campos,
hálito barriendo las hojas secas del otoño,
peces que en júbilo mueren rendidos
al arribar la naciente de su milenario destino,
está majestuosa en la cima de las montañas
y en el asombro de las risas y carcajadas
de los niños jugando, en su inocencia plasmada.
Está ahí, en los labios de los amantes
que se besan antes de rozarse y nunca terminan,
y en el contraste del gris de las nubes
con el arco iris que aflora en el mismo cielo.
La tienes en la piel de una mano amiga
que toca las tuyas cuando están frías,
y resurge cada noche con destellos plateados
revelándote la luz en tu camino desolado.
Intrépida locura que te hace viajar despierto
por los lugares que sólo la mente imagina,
y crea pinturas liando variados momentos
que tapizan el recuerdo de toda tu vida.
Calma del mar cuando despide la tormenta,
rayo de luna que corta con claros la sombra,
susurro de las ramas que danzan con la brisa,
está intangible en el imponente ocaso eterno
y en los suspiros que irrumpen desde el cuerpo
al sentir que pasa muy cerca y nos da un beso.
Mar.
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