Esfinge

Marla

Poeta fiel al portal
Ven a mí. Soy la Esfinge.

Ven a mí.
Husmea lentamente mi corazón
atávico.
Me reconocerás
por el acero de un suspiro.
Estaré cerca
cuando se hayan podrido las esperas
y los pájaros apaguen su sed
en la cal de los interrogantes.

Ven.
Palpa la hiel que supura
mi lengua
con tu sangre.
Lame mi cerebro
con voluntad de espiga.
Hazme alcanzar el orgasmo de los cíclopes
suicidas.

Nada me importa la dimensión de los peces
que nadan bajo la cortina de tu risa,
ni el color de las ausencias
que coronan a mis dioses
de napalm.

Nada me importan las palomas que anidan
en tus lágrimas.

Solo recuerda:
soy la Esfinge.
Bebo sangre de espuma
y las ninfas arrojan
el azufre de sus huesos
ante mi penitente altar.

Ven,
teje un vestido de veranos
para mí.
Tatúame
en tus alados pies
y eleva al cielo este plúmbeo
dolor
antes de que el invierno arrope
la piedra de mi corazón
con su mano de nieve.


 
Ven a mí. Soy la Esfinge.

Ven a mí.
Husmea lentamente mi corazón
atávico.
Me reconocerás
por el acero de un suspiro.
Estaré cerca
cuando se hayan podrido las esperas
y los pájaros apaguen su sed
en la cal de los interrogantes.

Ven.
Palpa la hiel que supura
mi lengua
con tu sangre.
Lame mi cerebro
con voluntad de espiga.
Hazme alcanzar el orgasmo de los cíclopes
suicidas.

Nada me importa la dimensión de los peces
que nadan bajo la cortina de tu risa,
ni el color de las ausencias
que coronan a mis dioses
de napalm.

Nada me importan las palomas que anidan
en tus lágrimas.

Solo recuerda:
soy la Esfinge.
Bebo sangre de espuma
y las ninfas arrojan
el azufre de sus huesos
ante mi penitente altar.

Ven,
teje un vestido de veranos
para mí.
Tatúame
en tus alados pies
y eleva al cielo este plúmbeo
dolor
antes de que el invierno arrope
la piedra de mi corazón
con su mano de nieve.

Deslumbrante poema donde se embriaga uno
de esos gemidos que deslumbrantes aportan
çuna escenografia intensa y exclusiva.
magnifico. luzyabsenta
 
Intenso y sensual...con mucha ansiedad.
¡¡¡MARAVILLOSO!!!


Ven a mí. Soy la Esfinge.

Ven a mí.
Husmea lentamente mi corazón
atávico.
Me reconocerás
por el acero de un suspiro.
Estaré cerca
cuando se hayan podrido las esperas
y los pájaros apaguen su sed
en la cal de los interrogantes.

Ven.
Palpa la hiel que supura
mi lengua
con tu sangre.
Lame mi cerebro
con voluntad de espiga.
Hazme alcanzar el orgasmo de los cíclopes
suicidas.

Nada me importa la dimensión de los peces
que nadan bajo la cortina de tu risa,
ni el color de las ausencias
que coronan a mis dioses
de napalm.

Nada me importan las palomas que anidan
en tus lágrimas.

Solo recuerda:
soy la Esfinge.
Bebo sangre de espuma
y las ninfas arrojan
el azufre de sus huesos
ante mi penitente altar.

Ven,
teje un vestido de veranos
para mí.
Tatúame
en tus alados pies
y eleva al cielo este plúmbeo
dolor
antes de que el invierno arrope
la piedra de mi corazón
con su mano de nieve.

 
Ven a mí. Soy la Esfinge.

Ven a mí.
Husmea lentamente mi corazón
atávico.
Me reconocerás
por el acero de un suspiro.
Estaré cerca
cuando se hayan podrido las esperas
y los pájaros apaguen su sed
en la cal de los interrogantes.

Ven.
Palpa la hiel que supura
mi lengua
con tu sangre.
Lame mi cerebro
con voluntad de espiga.
Hazme alcanzar el orgasmo de los cíclopes
suicidas.

Nada me importa la dimensión de los peces
que nadan bajo la cortina de tu risa,
ni el color de las ausencias
que coronan a mis dioses
de napalm.

Nada me importan las palomas que anidan
en tus lágrimas.

Solo recuerda:
soy la Esfinge.
Bebo sangre de espuma
y las ninfas arrojan
el azufre de sus huesos
ante mi penitente altar.

Ven,
teje un vestido de veranos
para mí.
Tatúame
en tus alados pies
y eleva al cielo este plúmbeo
dolor
antes de que el invierno arrope
la piedra de mi corazón
con su mano de nieve.


Lo haces tan sencillo, tan volátil, tan bello... Más aplausos compañera, es una verdadera delicia leer tus entregas.

Abrazos

Palmira
 
Ven a mí. Soy la Esfinge.

Ven a mí.
Husmea lentamente mi corazón
atávico.
Me reconocerás
por el acero de un suspiro.
Estaré cerca
cuando se hayan podrido las esperas
y los pájaros apaguen su sed
en la cal de los interrogantes.

Ven.
Palpa la hiel que supura
mi lengua
con tu sangre.
Lame mi cerebro
con voluntad de espiga.
Hazme alcanzar el orgasmo de los cíclopes
suicidas.

Nada me importa la dimensión de los peces
que nadan bajo la cortina de tu risa,
ni el color de las ausencias
que coronan a mis dioses
de napalm.

Nada me importan las palomas que anidan
en tus lágrimas.

Solo recuerda:
soy la Esfinge.
Bebo sangre de espuma
y las ninfas arrojan
el azufre de sus huesos
ante mi penitente altar.

Ven,
teje un vestido de veranos
para mí.
Tatúame
en tus alados pies
y eleva al cielo este plúmbeo
dolor
antes de que el invierno arrope
la piedra de mi corazón
con su mano de nieve.


...Marla no sé con qué parte quedarme de tu poema, ...me gusta entero todo él..., te noquea como un gancho de Urtain y te acoge como una marquesina en un Otoño lluvioso, ambas por igual... es un placer descubrirla poco a poco, ...hay días en que pasan estas cosas.
Gracias por escribir y boxear...
 

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