Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te protegen mis brazos, mi querida Esmeralda:
tus verdes ojos cuentan el temor a la muerte,
aunque vas comprendiendo que ha cambiado tu suerte,
pues tu carita asoma encima de mi espalda.
Olvidaste el peligro retozando en mi falda,
ronroneas con mimo y he empezado a quererte;
te encantan mis madejas, ya pensaré en tejerte
un enterito verde y un sombrerito gualda
como este nuevo casco que protege mi vida,
previniendo los riesgos de una acción temeraria,
recuerdo a Don Quijote con yelmo a la salida.
Y al regresar la casa no estará solitaria:
vendrás a recibirme o te hallaré dormida
transmitiendo ternura y la paz necesaria
para esta voluntaria,
rescatista en derrumbes, incendios y maltrato
de algún ser indefenso, caballo, perro o gato.
*****
Última edición: