Venía arrastrada por los bordes del mandala,
emborrachada sin poder ver el patrón,
entre las oscuras tinieblas,
de la vida y de la muerte,
sangrando rabia...
Más situada en la muerte que en la vida,
inconsciente,
solamente subsistiendo...
Cuando la chispa de la existencia
se va apagando por el cáncer del alma,
te planteas ante lo absurdo,
ante la locura,
todo por falta de amor.
Por amor, también es que se vuelve a la vida.
Y así fue como mi ánima,
de la mort regresó.
Tú mi amor fuiste la luz
en la celda de mi autoexilio,
-ahora lo veo-.
Yo fui un pájaro que no extendía sus alas
en una jaula imaginaria.
Yo fui tantas limitaciones hacia mi misma,
tú fuiste la llave de esa jaula.
Tú fuiste mi semi-dios,
fuiste la caricia diaria,
fuiste la palabra perfecta,
no eras el hombre perfecto,
pero así te quería, nada me importaba.
Mi cuerpo estaba siempre dispuesto para ti,
mi humedad, mi calor, mi ternura...
Eso era amor,
-tú aún no lo sabes-
después de tanta rabia,
de tanto pesar,
yo te lo aseguro:
Que
eso
era
amor...
emborrachada sin poder ver el patrón,
entre las oscuras tinieblas,
de la vida y de la muerte,
sangrando rabia...
Más situada en la muerte que en la vida,
inconsciente,
solamente subsistiendo...
Cuando la chispa de la existencia
se va apagando por el cáncer del alma,
te planteas ante lo absurdo,
ante la locura,
todo por falta de amor.
Por amor, también es que se vuelve a la vida.
Y así fue como mi ánima,
de la mort regresó.
Tú mi amor fuiste la luz
en la celda de mi autoexilio,
-ahora lo veo-.
Yo fui un pájaro que no extendía sus alas
en una jaula imaginaria.
Yo fui tantas limitaciones hacia mi misma,
tú fuiste la llave de esa jaula.
Tú fuiste mi semi-dios,
fuiste la caricia diaria,
fuiste la palabra perfecta,
no eras el hombre perfecto,
pero así te quería, nada me importaba.
Mi cuerpo estaba siempre dispuesto para ti,
mi humedad, mi calor, mi ternura...
Eso era amor,
-tú aún no lo sabes-
después de tanta rabia,
de tanto pesar,
yo te lo aseguro:
Que
eso
era
amor...
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