Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Me dejas de una pieza
cuando escucho tus voces que martillan,
suenan como campanas cuando empieza
la arenga de tus voces que me chillan.
Me reclaman mi ser,
mi ser que es tan proclive a la ilusión.
Que ya no hallas que hacer
con esta torpe y eterna propensión
a imaginar jardines, mariposas,
cielos de nubes blancas
en azules sutiles que declinan
a vespertinas suavidades rosas.
Quieres palabras francas
las que hablen de los narcos que asesinan.
Y rompes mi decir, se queda yerta
mi palabra cantora, queda muerta.
Me encierro en el silencio, que es sombrío,
refugio donde guardo mi albedrío.
Por qué tengo que hablar de lo que duele,
de lo que rompe el alma en mil añicos
yo quiero que mi mente solo vuele
por encima del suelo con sus picos
que laceran los cuerpos y las vidas
y dejan sus razones suspendidas
por llenar la codicia de unos pocos,
que son enfermos, locos.
No quiero descender a ese misterio
mejor será callarme, que eso es serio.
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