Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tomé la calle
con las debidas precauciones
haciendo poco antes examen de conciencia,
inauguré unas aceras
de huesos desnutridos y caparazones rotos
déjeme llevar por la corriente
de primitivos reptiles
que buscaban el sol en los espacios
donde la curva toma entre los dedos
un lápiz de labios encendido,
eso fue, ayer mismo
en la resaca del último lamento
que poco antes nos tenía presos
en la parsimonia de una ilimitada noche
que tuvo ya su fin, o eso creemos.
No moriremos aún, no
no calló el telón de las amapolas rojas
de las lunas derramadas y sus reflejos
donde volver a navegar
sin otro objeto,
que dar rienda suelta
a los tópicos
deseos.